Las nuevas condiciones impuestas por la Comunidad Europea y el Banco Central Europeo contra Grecia son más drásticas y contraproducentes que las previas al referendo que el pueblo griego rechazó.
Harán imposible que la economía del pequeño país crezca y que pueda pagar la deuda, que no ha sido rebajada un céntimo.
El Fondo Monetario Internacional se opuso públicamente a la política alemana de disciplinar a Grecia contra todo criterio técnico y pragmático. Afirmó: “la deuda griega sólo puede ser sostenible a través de medidas de alivio mucho más amplias que lo que Europa ha considerado hasta el momento”. Para el filósofo alemán Jürgen Habermas, se dio “una mezcla tóxica de las necesarias reformas estructurales del Estado y la economía con imposiciones neoliberales adicionales que desalentarán una población griega agotada y matará cualquier ímpetu de crecimiento”.
La historia de Europa frente a Grecia repite la saña con que fueron tratados los perdedores, culminada la primera guerra mundial. Alemania en particular fue despojada hasta del equipo de capital que había sobrevivido el conflicto y puesta a pagar reparaciones que no estaba en condiciones financieras de cumplir. En su escrito Las consecuencias económicas de la paz, John Maynard Keynes previó el futuro de Europa de manera precisa: habrá “una paz que, si se lleva a efecto, destrozará para lo sucesivo —pudiendo haberla restaurado— la delicada y complicada organización —ya alterada y rota por la guerra— única mediante la cual podrían los pueblos europeos servir su destino y vivir”.
Alemania se vio envuelta en un desequilibrio brutal que fue enfrentado con una emisión monetaria excesiva y una hiperinflación que terminó por arruinar al pueblo. Italia empobrecida y humillada optó por el fascismo de Mussolini en 1922. Alemania vengativa se fue por Hitler, quien juró vengar la afrenta europea y hacer de la raza aria el hegemón del mundo.
Después de la segunda guerra, Keynes contribuyó a pensar la arquitectura de un nuevo orden económico y político global que garantizara la paz: los perdedores fueron perdonados y se los financió generosamente por Estados Unidos para que reconstruyeran sus economías. En Europa se abrió paso la comunidad de sus naciones, integradas económicamente para que se desarrollaran en paz. El Fondo Monetario Internacional sería prestamista internacional de última instancia. El Banco Mundial financiaría a los países pobres del mundo. En 1953, Alemania recibió una quita de más de la mitad de su deuda pública. La nueva política fue exitosa. Bajo su aliento se dieron los milagros económicos de Japón y Alemania. Hubo un período de prosperidad mundial que se mantuvo por 35 años. Se construyeron los estados de bienestar bajo condiciones de fuerte intervencionismo estatal.
Alemania parece haber renegado de 50 años de política democrática y ejemplar en la Europa moderna. De nuevo Habermas dice: “la relegación de facto de un estado miembro a la condición de protectorado contradice los principios democráticos de la Unión Europea”.
Paul Krugman piensa que Alemania forzará a Grecia fuera de la zona euro para asegurarse de que no surjan otros gobiernos que desafíen su hegemonía. Eso implicará todavía mayores sufrimientos para Grecia, pero de tener una recuperación apoyada por una devaluación exitosa, resquebrajaría la unidad europea pues propiciaría nuevas salidas de sus socios más oprimidos.
Salomón Kalmanovitz | Elespectador.com


