Eisler Rodríguez, el rebelde de Pacho

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Eisler soñaba con acabar la problemática social que vivía en su natal Pacho, en Cundinamarca. A diario escuchaba por la radio cosas negativas del lugar donde vivía. Soñaba en grande, estaba dispuesto a cambiar lo que sus oídos escuchaban, sin importar lo que tuviera que vivir. Su madre, la única persona que estuvo dispuesta a apoyarlo en este proyecto de vida, lo impulsó. Tuvo caídas, lo abandonó su padre y sintió que debía seguir adelante. Él cree que la radio fue un bálsamo para sus problemas. Eisler, de 44 años, es ahora un hombre que ha luchado con múltiples demonios que acechan la labor periodística. La autocensura, por ejemplo, la viene combatiendo desde hace seis años. Ahora es la inspiración de muchos oyentes que lo sintonizan en la emisora Radio Futurama.

Infancia y adolescencia 

Recuerda que su padre nunca estuvo con él, lo abandonó cuando tenía cuatro años, sintió que no necesitaba de él para ser feliz, su vida estaba llena de emociones gracias al apoyo que siempre le brindó su madre. Sin importar lo poco que tenía, pudo ser feliz. Eisler tiene presente los paseos al río, los juegos que tenía con sus amigos del barrio; afirma que sus amigos eran como su familia, no tuvo que pasar necesidades, logró tener todo lo que quería. “Siempre fuimos mi madre y yo, desafortunadamente no tuve hermanos, mi mamá se esforzó lo suficiente para que yo tuviera una infancia tranquila y feliz, siempre me ha apoyado en todo lo que he hecho, ella es incondicional”, dice Eisler. Clementina, su madre, hizo lo posible para que su hijo se dedicara a lo que le apasionaba, trabajó duro para poder darle a su hijo todo lo que merecía. 

Estuvo en la calle desde los trece años, dice que por alguna razón tuvo cierta “libertad”, cuenta que a la edad de doce años conoció y laboró en las discotecas, sin dejar de lado su pasión por la radio, a la cual, dice, era adicto. Le gustaba escuchar Radio Todelar, una importante cadena radial en Colombia, le gustaba mucho escuchar música y trataba de buscar nuevas tendencias, ya que le aburría la música de los “viejitos”. Su emisora favorita era Radio Tequendama, pues programaba la música que todos los jóvenes de la época escuchaban, la que estaba de moda.

Sintió una pasión mucho más grande por la radio, decidió estudiar en el Colegio de Telecomunicaciones de Bogotá, la vida misma lo fue encaminando a lo que ahora es su vida entera, pensaba que era fácil ser un locutor, “me gustaba conocer nuevas cosas, pensaba que al salir de estudiar mi vida sería muy fácil y tendría un puesto fijo, creía que por haber trabajado en bares como DJ ya iba a ser la sensación, pero no fue así”, explica Eisler. 

Eisler Rodríguez, locutor Futurama Stereo.
Cabina de locución.

Alcohol y radio 

Cuando trabajó en bares, Eisler conoció el alcohol, para ese entonces no le daba mucha importancia, pensaba que era algo normal, y como veía que sus amigos lo hacían, no le pareció mal, pero ese “pequeño desliz”, más adelante, le traería muchos problemas. 

 “Cuando salí de estudiar realicé mis prácticas acá en la emisora Radio Futurama, hablé con el padre y me dio el visto bueno, solo estuve por tres meses ayudando a hacer transmisiones y otras cosas”, dijo. Para Eisler, el inicio de sus pasos en la radio no fue fácil, ya que muchas veces se topó de frente con la envidia de sus compañeros, con el alcohol y con las mujeres, estos dos últimos por poco le terminan sus días en la radio y hacen que su relación se rompa.

“Conocí a Eisler cuando ingresé a trabajar en la emisora Dulce Stereo. En esa época no estuve tan contenta, pues la emisora tenía una mala fama, se decía que todos los locutores de esta radio tenían dos vicios, las mujeres y el trago. Tuve que pasar por momentos difíciles, pero cuando hay amor todo se perdona”, recuerda Mary, esposa de Eisler.

Duró seis años en esta radio comercial, fue una de las emisoras que hizo que se sintiera realmente como el locutor que quería ser. Tiempo después, la vida le dio un giro de 180°. Fue aprendiendo cada día mas en esta emisora, pero se dejó influenciar por las malas amistades, que pronto hicieron que cayera en las manos de la infidelidad, descuidó su trabajo, no le importaba si llegaba o no a trabajar, esa etapa solo estuvo llena de “fiesta e irresponsabilidad”, confiesa.

Estudios de grabación, Radio Futurama.

Eisler cuenta que su esposa Mary ha sido incondicional con él, ha sido la que ha estado en los mejores y peores momentos de su vida. Eisler reconoció que no quería eso en su vida, por eso decidió abandonar la emisora y sentía que también estaba abandonando lo que lo apasionaba, la locución.

“La vida da muchas vueltas, Eisler lo sabía, a las personas buenas se les da lo que entregan, él es dedicación y ama profundamente su profesión, por esta razón volvió a donde empezó lo que realmente lo hace feliz”, dijo Ernesto, amigo de Eisler. La radio que le abrió las puertas a Eisler tenía una propuesta importante para él, era volver a ser el locutor de Radio Futurama, una cadena radial que se escucha alrededor del municipio de Pacho, desde hace tres años se dedica a escuchar a sus oyentes y a brindarles la información oportuna que estos se merecen.

“Para mí lo más importante es que mis oyentes se sientan a gusto con la información que logro transmitirles”, confiesa Eisler.

Autocensura

“Eisler es uno de los locutores más reconocidos acá en el pueblo, lo escucho todos los días, esta emisora llega hasta mi vereda y nos sentimos muy acompañados por ellos, aunque a veces quisiéramos más información política”, dice Blanca, habitante de Pacho.

Trabajó en la Alcaldía de Pacho por dos años, sabía cómo es el movimiento político y entendía cómo se comportan los funcionarios públicos de las entidades. Tenía conocimiento sobre algunas maniobras que hacían algunos empleados públicos a los periodistas y locutores para censurarlos, muchas veces por la información “errónea” que se daba de un candidato o de un político. “En el pueblo todos nos conocemos, es muy difícil dar una opinión sobre alguna persona, ya que no sabemos qué pueda pasar mañana”, afirma Eisler.

Cuenta que muchas veces ha tenido que callarse, la disputa y la información es muy grande, por ejemplo, en tiempos electorales ninguno de los candidatos quiere que se dé información negativa sobre ellos y, mucho menos, quieren que una de las emisoras del pueblo solo apoye a uno. “Me he autocensurado, tuve un compañero acá en la emisora que lo amenazaron por hablar de uno de los candidatos, así que muchas veces es mejor prevenir, toca quedarse callado”, dice Eisler. Lo hace para proteger a su familia, si fuera un hombre solitario las cosas serían distintas, no le importaría dar la información completa sobre las cosas que verdaderamente pasan en la región, pero sabe que, en este tiempo, es casi imposible que se sepa toda la verdad de las cosas.

Emisora Radio Futurama Stereo.

Vida actual

Eisler está seguro de lo que está haciendo, sabe que en la emisora de un pueblo el sueldo es mucho más bajo que en una emisora de Bogotá, tan solo gana un poco más de un millón de pesos, pero no se afana por eso, sabe que acá la vida es mejor, está cerca de su familia, de sus amigos y de las personas que lo hacen más feliz. Todos los días se reinventa por la pasión por la radio, para él sus oyentes son parte de su vida y muchas veces llegan a ser su prioridad.

“Espero que algún día este país cambie y nos dejen de censurar a todos los periodistas, que queremos hacer nuestro trabajo bien y que queremos que nuestros oyentes tengan una información verídica sobre el país y nuestro gobierno”, comenta Eisler.

Estudios de Radio Futurama.

 

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Este perfil hace parte del especial "Contar la región, así se hace periodismo en Cundinamarca" producido por el CrossmediaLab

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