Jaime Zamora Marín, de la mensajería a la fundación de una emisora

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Jaime Zamora Marín, con 73 años de edad, siempre ha tenido dudas acerca de todo. Se reconoce como un hombre inconforme. Por no acoplarse con facilidad al entorno, siente que su infancia fue un poco complicada.

Con sus padres tuvo una relación compleja, se divorciaron cuando él estaba en el Colegio Gran Colombiano. A raíz de esa separación, tuvo que trabajar desde muy pequeño. “Si no te mueves, te mueres. Tuve que aprender a hacer de todo”, recuerda Jaime.  

A la edad de 14 años comenzó a trabajar en Bogotá en la emisora Nueva Granada, así se llamaba la que fuera una de las emisoras que permitió en 1948 fundar la Radio Cadena Nacional – RCN. Se emitía desde el radioteatro, ubicado en la carrera 15 entre calles 13 y 14, donde nació la radio espectáculo a mediados del siglo XX.

Jaime es el menor de cinco hermanos, solo tres de ellos sobreviven. Es el único de la familia que se dedicó de alma entera al periodismo. Ninguno de sus hijos tampoco sintió cercanía por lo que hacía su papá. “Es mejor que se mantengan alejados de estos temas”, dice.

Congreso Eucarístico Internacional 1968. Encuentro de Jaime con el Papa Pablo VI.

En la emisora Nueva Granada aprendió todo lo que se necesita en este medio. Compartió con Alfonso Castellanos, Ernesto Rodríguez, Jaime Villamil, Carlos Arturo Rueda, Alberto Piedrahita, Carlos Pinzón, Juan Eugenio Cañavera que era un locutor que vivía en Barranquilla, Otto de Greiff y Julio Sánchez Vanegas.

No le gustaba mucho la lectura, pero aprendió a leer y descubrió que tenía un poder en la escritura. “A mí me iba bien en la redacción, tenía ese don natural de escribir y de hablar. El poder de la palabra”, confiesa Jaime Zamora.

Había una emisora que se llamaba Radio El Dorado, de la cual hizo parte cuando tenía 16 años. Ahí trabajaba en el aeropuerto, “esa emisora fue un modelo tomado de Cuba”, recuerda. Tenía la particularidad de que las noticias eran trasmitidas durante 24 horas. La secretaria de esa época le enseñó la posición de los dedos en la máquina de escribir, así comenzó a practicar diariamente. Ganó concursos de escritura rápida.

Comenzó a trabajar como operador de radio en la Emisora 1.020, que dirigía Carlos Pinzón. Después, con 17 años, abrió caminos para llegar a la primera emisora dedicada a los jóvenes, se llamaba Radio 15. Tuvo varios programas ahí.

Se casó antes de cumplir la mayoría de edad. Tuvo una hija y se propuso sacar adelante a su familia. Trabajó como reportero en el noticiero La Opinión, allí logró generar ingresos adicionales.

A lo largo de su vida profesional, Zamora ha recibido muchos trofeos y menciones de honor, pero jamás ha dejado de lado su humildad.

En aquel entonces, la United Press necesitaba una persona que reemplazara a un trabajador en el turno de la madrugada. Lo contrataron y comenzó a sentirse como periodista. Enrique Galindo era su jefe de redacción, al pasarle su primera cuartilla, observó que había un montón de rayones de color rojo en el papel. Prácticamente le había corregido casi todo el texto. No perdió la fe, buscó otra hoja en blanco y se concientizó en escribir mucho mejor.

Cuando tenía 20 años, Jaime conoció al papa Pablo VI en Bogotá, en la sede del Congreso Eucarístico Internacional en 1968. Durante la transmisión en directo para la United Press, fue destacado por sus colegas en el cubrimiento del Congreso. Para ese entonces, Carlos Villar Borda propuso el uso de chalecos para identificar a los periodistas. Escribió sus primeras noticias para el mundo.

En Caracol Radio se transmitía al medio día el noticiero más famoso de Colombia para esa época. El Repórter Esso se convirtió en la escuela para muchos periodistas de esa generación. Jaime cree que, en ese lugar, aprendió a ser preciso y sintético en su escritura, entendió la importancia de siempre buscar la verdad de los hechos y afianzó su pasión por este oficio.

En esa época intentaba trabajar en dos lugares al tiempo para mantener bien a sus hijos y a su familia. Sentía que su estabilidad económica era su obsesión. Fue reportero en el noticiero Panorama, de la cadena Todelar. Años después trabajó en Radio Sucesos de RCN con Alberto Acosta. Ahí entró como reportero y culminó como jefe de redacción.

Identificado como periodista profesional en 1977.

Hubo un intento de crear un periódico que fuera competencia del diario El Tiempo en Bogotá, se llamaba “El Periódico”, cuyo director era Abelardo Forero Benavides. Lo acompañaron periodistas como Germán Pinzón, Gabriel Gutiérrez y Alfonso Castellanos. Esa experiencia no duró más de tres meses, el periódico quebró.

Trabajó en el periódico El bogotano con Yamid Amat, fue jefe de redacción en ese diario. Por problemas internos lo sacaron. Su reemplazo fue Héctor Mora Pedraza.

La angustia, la inestabilidad, la inseguridad laboral, el miedo y la faltaba madurez, un día le pasaron factura. Tuvo un accidente del que le costó levantarse durante muchos años. Entró en crisis emocional, bebió mucho y cayó en brazos de la infidelidad. Tuvo deseos de morir. Se separó.

En aquel entonces trabajaba en Radio Sutatenza. Tuvo que acudir a un psiquiatra y a un cura. Quiso enderezar su matrimonio. Pasó más de una década en sesiones con el psicoanalista. Reflexionó, estudió y entendió el valor de ayudar a la gente. Allí trabajó durante 15 años en varios programas. Logró entrevistar a muchos personajes de la vida política y social en Colombia. Heredó la dirección de noticias de Daniel Macías. Sintió que parte de sus sueños se empezaban a cumplir.

Años de trayectoria llenan de vida a Jaime Zamora Marín. Villeta, Cundinamarca.

En su trabajo periodístico hay dos cosas que son fundamentales: la precisión en la información y la rigurosidad de los datos que acompañan la labor de un reportero. Todo eso lo aprendió en su escuela, la United Press.

En Bogotá, a sus 54 años de edad, los paramilitares lo amenazaron. Era la época en la que la prensa terminó siendo víctima de atentados y secuestros. Tuvo miedo, pero siguió adelante.   Crítico con varios sectores del país, Jaime Zamora también fue retenido dos veces por un grupo guerrillero. Fue en Villeta, Cundinamarca, en donde sintió realmente temor por su vida. No pasó a mayores, siguió con su trabajo de denuncia e investigación. 

El 14 de noviembre de 1992, luego de varios trámites legales ante el entonces Ministerio de Comunicaciones, Jaime logró fundar su emisora Jazmar estéreo 101.3. Sentía que cumplía otro reto más en su vida. El nombre salió del mismo periodista Jaime Zamora Marín. Esta emisora cumple 27 años al aire este 2019. Para muchos, Jazmar estéreo fue la primera emisora de la región.

Este periodista siente que está al servicio de la comunidad, él y su emisora. Por lo pronto seguirá informando con el mismo amor y la misma dedicación con la que empezó en este oficio.

 

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Este perfil hace parte del especial "Contar la región, así se hace periodismo en Cundinamarca" producido por el CrossmediaLab

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