“En lugar de hablar de paz, deberíamos hablar de paces": Barreto | Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

“En lugar de hablar de paz, deberíamos hablar de paces": Barreto

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“En lugar de hablar de paz, deberíamos hablar de paces": Barreto
Martes, Mayo 17, 2016
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Esta fue una de las reflexiones más significativas en el marco del conversatorio sobre los libros “Experiencias de paz” y “Laboratorios de paz”.
Fotografías: Laura Vega - Oficina de Comunicación

En un momento crucial para el cese del conflicto armado entre el Estado y las Farc, cuando se habla de mecanismos para blindar la paz y refrendar los acuerdos, son muchos los colombianos que se preguntan acerca de aspectos sensibles como la participación política de los ex guerrilleros o los límites entre el perdón, la justicia y la reparación.

Precisamente, sobre este tipo de inquietudes versan las dos más recientes publicaciones del Observatorio de Paz de Utadeo, tituladas “Experiencias de paz: lecciones aprendidas para Colombia” y “Laboratorios de paz en territorios de violencia(s): ¿abriendo caminos para la paz positiva en Colombia”, las cuales fueron presentadas en el marco del conversatorio organizado por el Departamento de Ciencia Política y Relaciones Internacionales, el pasado 13 de mayo. El evento contó con la participación de sus autores Miguel Barreto Henriques, Egoitz Gago, Angélica Alba y Beatriz Suárez, así como con los comentarios de Mauricio García-Durán, representante del Centro de Investigación y Educación Popular (Cinep) y Marcelo Díaz, asesor del despacho del Alto Consejero para el Postconflicto.

En la primera parte del conversatorio, Barreto compartió con los asistentes su ejercicio investigativo de más de dos años, fruto del cual se construyó el libro “Laboratorios de paz”. El autor recuerda que la publicación recoge múltiples historias de lo que ha sido la utopía de la paz y la búsqueda del desarrollo en el país, a partir de 200 entrevistas a diferentes actores del conflicto, haciendo uso de un lenguaje profundamente literario que se fusiona con elementos propios de la tragedia.

El investigador tadeísta se centró en el primer y segundo laboratorio de paz, concebidos como una plataforma de procesos sociales en comunidades marginadas por la violencia, conformados en su mayoría por campesinos, indígenas y minorías étnicas, en los cuales se trabaja y experimenta por la paz a partir del arte, la radio, los procesos productivos, entre otros: “Estaba preocupado por ir al terreno y ver cómo se construyen en las comunidades las vías para la paz”, plantea Barreto.

Sin embargo, uno de los principales hallazgos de Barreto fue que cada uno de los integrantes de las comunidades presenta unas dinámicas diferentes de percibir la paz y construirla: “En lugar de hablar de paz en singular, deberíamos hablar de paces. La paz se puede construir desde lo cotidiano y no solo desde la esfera política. Para las personas la conciencia de la paz cambia”, sentenció el autor.

Finalmente, Barreto propone que la paz se construye entre todos, pero a su vez es una decisión individual, al tiempo que se hace realidad en los territorios. En ese sentido, el investigador comenta que en Colombia hay un macro conflicto conformado por múltiples micro conflictos, razón por la cual se necesita una estrategia integral por parte del Estado y la sociedad civil donde se dé solución a esa necesidad de reconciliar a las distintas “Colombias”, así como dar respuesta a las múltiples caras que tiene la violencia.

Frente a los comentarios del libro, Mauricio García manifestó que “Aunque hoy todo el mundo habla de paz y se cree experto en el país, son pocos los estudios que analizan la construcción de la misma”. De esta manera, para el experto, el libro hace un esfuerzo por comprender los programas de desarrollo y paz y ver cuál es su aporte al país.  En ese orden de ideas, la investigación se preocupa por abordar el significado de la construcción de paz, planteando estrategias de paz en las diferentes etapas del conflicto: “El conflicto no se ha acabado ni se va a acabar, solo se transforma, debido a que hay distintas formas de violencia”, argumenta el comentarista.

En ese sentido, García hizo un llamado a construir la paz a partir de acciones que la hagan sostenible, entre ellas la participación activa del tejido social, el apoyo, atención y reparación a las victimas: “Este libro es un conocimiento sobre la paz en medio de la polarización que nos rodea. Se trata de poner estas lecciones de aprendizaje en las prácticas de la sociedad colombiana”, finalizó el experto.

En la segunda parte del conversatorio se abordó la publicación “Experiencias internacionales de paz”. Bajo la moderación de Olga Illera, directora del Departamento de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales de Utadeo. Sus autores hablaron acerca de los casos de éxito y fracaso en países centroamericanos como El Salvador y Guatemala, así como en naciones africanas y asiáticas, entre ellas El Congo y Filipinas. Marcelo Díaz abrió el debate, a partir de la polémica que ha suscitado el conflicto entre la paz y la justicia en este tipo de escenarios, así como la participación de los excombatientes en la política.

Para Barreto, gran parte de Colombia vive aún en el “Síndrome de El Caguán”, razón por la cual el escepticismo permea a gran parte de la opinión pública: “Cuando los conflictos son más agudos y violentos, más resentimientos se van generando, pero no hay buenos o malos sino procesos de victimización”, enfatizó el investigador, quien considera además que la paz es un proceso difícil en la medida que se negocia con los enemigos.

Adicionalmente, Barreto considera que la paz si es factible en Colombia, pero no solucionará todos los problemas sociales, políticos y económicos del país: “Más que un punto de llegada, los procesos de paz son un punto de partida”.

Por su parte, para Beatriz Suárez, en la justicia transicional la amnistía no es vista con buenos ojos, pero es válida siempre y cuando respete al Derecho Internacional Humanitario y la justicia internacional.

Así mismo, Angélica Alba enfatizó que los casos analizados sugieren que las cuestiones que motivan el conflicto son diferentes en cada país, pasando desde las luchas por los territorios hasta las reivindicaciones por parte de ciertas facciones y las relaciones de exclusión.

Frente a la participación de los ex militantes, Suárez sugiere que es mejor que dichos actores se involucren en los asuntos públicos, y de esta forma, lograr desde la democracia la conciliación de los diferendos. La experta también indicó que se deben buscar otras alternativas de sanción, más allá de la cárcel.

 

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