Una jornada de impacto real
En la jornada de sensibilización sobre pérdida y manipulación de alimentos realizada este 27 de enero de 2026, los estudiantes del programa de Ingeniería de Alimentos pasaron de la teoría a la acción. Gracias a un arduo trabajo voluntario, se lograron empacar 500 mercados que beneficiarán directamente a más de 2.000 personas en condición de vulnerabilidad.
Estas ayudas humanitarias llegarán a diversos frentes sociales: desde jardines infantiles y comedores escolares, hasta centros para adultos mayores, instituciones educativas y centros terapéuticos para personas con discapacidad o procesos de adicción.
La voz de la academia: Formando ingenieros con sello humano
Para la profesora Martha Tarazona, estas actividades son el núcleo de una formación integral. "Para nuestros estudiantes, esta experiencia es de un valor incalculable. Aquí logran ver el potencial real de su carrera y su relación directa con el bienestar social. Es el momento en que la ingeniería trasciende la academia y se convierte en un acto humano profundamente transformador", afirma la docente.
El ingeniero de alimentos no solo diseña procesos; es el guardián de la seguridad, la inocuidad y la calidad nutricional. Su labor asegura que los productos rescatados lleguen en condiciones óptimas a quienes más lo necesitan, convirtiendo una necesidad básica en un derecho garantizado.
La experiencia estudiantil
El impacto de la jornada quedó sellado en el testimonio de algunos de los futuros ingenieros, quienes redescubrieron su vocación a través del servicio:
Denis Gabriel Correa demostró que el compromiso no tiene barreras: "Pude ayudar independientemente de mi condición actual; a pesar de estar en muletas, me adaptaron una labor que podía realizar. Esto me enseñó que, cuando se quiere servir, siempre se puede".
James Bond Manaideke conectó su experiencia previa en producción con el propósito social: "Fue un trabajo impresionante. Ver cómo se salvan alimentos para ayudar a las familias le da un sentido real a nuestra profesión”.
Sara Daniela Tibacan destacó la importancia de la sostenibilidad: "Me impactó ver cómo el aprovechamiento de alimentos genera un cambio tanto social como ambiental, permitiendo el acceso a nutrición para los más necesitados".
Daniela Morales resumió la satisfacción del deber cumplido: "Sentirse útil empacando estos mercados para poblaciones vulnerables es una recompensa personal inmensa".
Jerónimo Pastas resaltó la logística detrás de la solidaridad: "Conocer la organización del Banco de Alimentos fue increíble. Poder aportar mi esfuerzo para ayudar a personas de bajos recursos fue una experiencia enriquecedora".
El programa de Ingeniería de Alimentos de la Tadeo consolida su sinergia con el Banco de Alimentos, reafirmando una visión clara: formar profesionales de excelencia con un profundo sentido humano. Juntos, seguimos impulsando una generación de ingenieros capaces de garantizar la seguridad alimentaria y de liderar transformaciones sociales profundas en beneficio de las comunidades más vulnerables.










