Laura Garzón nueva jefe de Scouting y matrícula de la Tadeo
Para Laura Garzón Estrada, el primer contacto de una persona con una universidad puede ser mucho más que una llamada, un mensaje o una consulta sobre un programa académico. Es una oportunidad para escuchar y comprender lo que alguien busca para su futuro y ayudarle a descubrir cómo la educación puede contribuir a hacerlo realidad.
Administradora de Empresas, magíster en Mercadeo y magíster en Administración de Empresas, de la Pontificia Universidad Javeriana; Laura cuenta con más de diez años de experiencia en el sector educativo, en áreas como promoción institucional, marketing, relacionamiento con egresados y desarrollo de alianzas. A lo largo de su trayectoria ha liderado equipos y estrategias para atraer y acompañar aspirantes, fortalecer la experiencia de los usuarios y construir relaciones con diferentes comunidades. También ha trabajado en experiencia del cliente, operaciones y estrategias de crecimiento en el sector de seguros.
Este recorrido le ha permitido comprender que atraer, vincular y fidelizar personas exige algo más que diseñar campañas: implica conocer sus necesidades, identificar oportunidades y construir relaciones que se mantengan en el tiempo.
Detrás de cada aspirante hay una historia
Cuando conoció la Tadeo, Laura ya tenía referencias de su reconocimiento en campos como el diseño, las artes y la comunicación, así como de su ubicación y su identidad particular. Al llegar, encontró una comunidad diversa, profesores con conocimiento y programas académicos con historias interesantes por contar. Para ella, uno de los retos está en lograr que esas historias lleguen a más personas y que puedan conectar con quienes buscan una oportunidad para construir su futuro.
Esa perspectiva también orienta su manera de entender la promoción universitaria. Para Laura, “el equipo que acompaña a los aspirantes no se limita a administrar bases de datos, atender solicitudes o cumplir metas de matrícula. Su trabajo implica acompañar a personas que están tomando decisiones importantes para su futuro”.
Al otro lado de una llamada o un mensaje puede haber un joven que todavía no sabe qué estudiar, una familia preocupada por las posibilidades económicas o un profesional que quiere cambiar de rumbo. Cada situación requiere atención y una conversación distinta.
Por eso, Laura considera que la labor de orientación debe comenzar con una pregunta que vaya más allá de la elección de un programa: “¿qué quieres construir para tu vida?” Comprender los intereses, talentos, expectativas y circunstancias de cada persona permite explorar alternativas y conectar sus aspiraciones con las oportunidades que ofrece la Universidad.
Las metas y los indicadores hacen parte de la gestión, pero, desde su perspectiva, los resultados tienen mayor sentido cuando responden a una decisión informada y a una experiencia en la que el aspirante se siente acompañado.
Escuchar a las nuevas generaciones
Uno de los desafíos que identifica en el sector educativo es comprender cómo han cambiado las expectativas de quienes buscan ingresar a la educación superior. Las nuevas generaciones tienen acceso inmediato a información, comparan distintas alternativas y esperan respuestas claras, oportunas y transparentes. También buscan experiencias, comunidad, propósito y una conexión entre lo que estudian y la vida que imaginan.
Frente a este panorama, considera necesario revisar las formas tradicionales de comunicación y abrir espacios para conversaciones más cercanas y auténticas. No se trata solamente de presentar una oferta académica, sino de ayudar a cada persona a entender qué posibilidades tiene y cómo puede tomar una decisión que responda a sus expectativas.
Laura reconoce que las universidades se enfrentan a un escenario exigente. Hoy compiten no solo entre sí, sino también con nuevas formas de aprendizaje, alternativas de formación nacionales e internacionales y cambios demográficos y económicos que influyen en las decisiones de los jóvenes.
Para avanzar en ese propósito, destaca la importancia de contar con un equipo que combine empatía, curiosidad, disciplina y convicción en el poder transformador de la educación. Un equipo que escuche, aprenda, trabaje con objetivos claros y entienda que detrás de cada proceso hay una persona.
La curiosidad también se vive fuera del trabajo
Fuera del entorno laboral, Laura disfruta compartir tiempo con sus seres queridos, hacer ejercicio y aprender cosas nuevas. Le interesan los lugares, las conversaciones con personas diferentes y las ideas que ayudan a comprender por qué tomamos determinadas decisiones.
Esa curiosidad también atraviesa su vida profesional. Cuando un tema la apasiona, se involucra, pregunta, propone y busca maneras de mejorar. Para ella, mantener intereses más allá del trabajo es una forma de renovar la mirada y encontrar nuevas perspectivas.
Una decisión que puede cambiar una historia
Entre las experiencias que más la marcan están las conversaciones con aspirantes que no saben qué estudiar o que tienen claro lo que quieren, pero creen que no podrán lograrlo por razones económicas, familiares o personales.
Acompañarlos a explorar alternativas y encontrar un camino posible puede cambiar la manera en que ven su futuro. Para Laura, uno de los momentos más significativos es cuando una persona pasa de preguntarse si puede hacerlo a querer saber qué necesita para comenzar.
Esa transformación no siempre aparece en los informes o en los indicadores, pero da sentido al trabajo cotidiano. Porque, detrás de las metas de captación, las bases de datos y los procesos de matrícula, hay decisiones personales que pueden marcar el rumbo de una vida.
Laura lo resume así: La matrícula es el resultado, la transformación de una persona es el propósito.
