Asista a la inauguración de Esculturas y Relieves de Edelmira Boller

Exposiciones
Asista a la inauguración de Esculturas y Relieves de Edelmira Boller
Jueves, Marzo 23, 2017 - 19:00
Jueves, Marzo 23, 2017 - 21:00
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El próximo jueves 23 de marzo a las 7:00 p.m., se inaugurará en el Museo de Artes Visuales de Utadeo la exposición de la artista colombiana Edelmira Buller.
Museo de Artes Visuales
Entrada libre

Edelmira Boller, nació en 1936, y se formó en el taller de David Manzur en clases de pintura, sin embargo, no se inclinó por esta técnica sino por una muy distinta: la escultura.

Edelmira Boller, nació en 1936, y se formó en el taller de David Manzur en clases de pintura, sin embargo, no se inclinó por esta técnica sino por una muy distinta: la escultura.

"Edelmira Boller pertenece a la generación de los grandes geométricos americanos racionales a quienes les interesaba la simetría tanto como los símbolos precolombinos, a ese grupo pertenecieron Edgar Negret, Eduardo Ramírez Villamizar y Feliza Bursztyn. Mostraron la contradicción en el manejo de la chatarra domada y deshecha. El orden y el caos se unen en su condición humana. Ella inventa su propia geometría desde retazos organizados para alguna función. Ella ordena desde el desorden. Empieza con la deconstrucción informativa de los rastros. Una genial manera de concebir el mundo y de organizar su forma de expresión, desde el desorden. Eso hace Edelmira Boller.
Cuando uno le pregunta por su infancia, lo único que dice es: “He sido siempre una niña rebelde”. Esta reacción se ha manifestado al no ser incluida en al arte colombiano porque lo que menos le interesa es el protagonismo. Ella ha construido desde la soledad. Muy despojada de su propia historia, sólo crea formas que tengan sentido desde la distancia fría. El aislamiento, al que se ha recluido siempre, la tiene despreocupada del mundo circundante y, a sus ochenta años, es una mujer libre de todo: Su interesante personalidad que hace eco en su trabajo; sus proyectos que se acercan a la magia de la creación, la que siente a flor de piel mientras está atenta a sus sentidos.
Su mundo imaginario y real comenzó con un libro cuyo título no recuerda ni el nombre del autor (yo como crítica debería hacer la búsqueda, pero prefiero seguirla). El libro, cuenta ella, se trataba de un viejito solitario que vivía en las montañas de Suiza con una nieta. El viejo solitario tenía un perfecto olfato del oficio cotidiano, las horas estaban calculadas para cada momento de la vida y entre ellas se repartían las funciones. La soledad era parte de un oficio humano muy determinado.
Así mismo, se casó con un suizo, pensando en el viejo del librito que conoció; pero, como la vida siempre nos muestra que nuestras proyecciones de la pareja no corresponden al imaginario, Peter Boller se fue como se le van a ella todos sus afectos. Los olvida sin sufrimiento. Sella montañas sin pensar y sentir sus consecuencias.
Únicamente estudió con el maestro David Manzur. Aún hoy, sigue los mandatos de su maestro mientras realiza sus obras: “Qué nada falte y que nada sobre”. Intuye y sigue los mandatos estrictos de la composición de una obra. Y, otra ley que no olvida mientras trabaja es sobrepasar el ridículo -no importa cómo- mientras se logre el equilibrio desde el desequilibrio o el orden en el desorden.
Se convirtió en escultora porque Manzur observaba en sus dibujos una dimensión escultórica y cómo era su relación con el espacio. Un día cualquiera le comentó que quería que ella realizara una máscara con expresiones. Entró a un cuarto de taller con cartón y tijera. Y, desde ese día, se decretó escultora estricta a las leyes del instinto. Es su única opción, allí nace esa ruptura con la razón.
En su primera exposición en la Galería Belarca, conoció a un verdadero amigo. Su otro gran maestro y vecino: Eduardo Ramírez Villamizar. Mientras caminaban le enseñó a ver en la naturaleza las formas más exactas. Él encontraba en cada flor una forma geométrica; lo inspiraba a soñar la libertad del pasto, el olor de una rosa. Le enseñó a ver el mundo desde la geometría en la naturaleza allí encontraban formas: los triángulos, los cuadrados, los círculos.
Las obras que Eduardo Ramírez Villamizar realizó no se mezclan con Edelmira Boller: el primer motivo es porque ella sigue al instinto como lo aseguraba el pintor más autodestructivo¸ el inglés genial Francis Bacon. La razón obstruye el camino de la creación.
Sin embargo, eran amigos ausentes y presentes. Eduardo Ramírez la visitaba o ella lo buscaba. Había días de silencio, otros de melancolía y también cabían otros chismes de las historias; pero los unía la cercanía y la vocación de cumplir la mejor de las historias: una amistad.
Ella nos cuenta sobre el proceso de creación:
“Comienzo el diálogo; escojo las piezas en juego que comienzan a acomodarse y a establecer normas. Yo apruebo o corrijo porque soy una especie de semáforo: con mis sentidos hago cambio de luces.
Uno cree en un mundo distante donde el único compromiso es la ley de los sentidos. Eso quiere decir para mí: dejar fluir las ideas. Cada presentimiento es parte de las convenciones e intenciones.
El mensaje se transmite -observo y escojo- la obra entonces ya está resuelta, pero no terminada. Es el momento de pensar si la intuición es un argumento donde las dos están de acuerdo. Busco un diálogo a través del material y su relación con el espacio.”

Ana María Escallón - Curadora de la exposición

 

Inauguración de la exposición: Esculturas y Relieves de Edelmira Boller

Jueves 23 de marzo de 2017

Hora: 7:00 p.m.

Museo de Artes Visuales - Utadeo

Entrada Libre

 

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