Donald Trump y Asia Pacífico

Viernes, Diciembre 2, 2016 - 11:15
País: 
Estados Unidos
Autor: 
Juan Camilo Martínez García

Las dinámicas económicas y políticas en Asia Pacífico son de gran relevancia internacional. En Estados Unidos lo saben, y desde hace mucho tiempo han mantenido asuntos importantes en esta región. Su papel es tan grande que no es posible analizar la historia moderna de los países del pacífico asiático sin mencionar a la gran nación norteamericana. Con el electo presidente Donald Trump este papel puede cambiar drásticamente.

Siguiendo el discurso del futuro mandatario, podemos categorizar sus propuestas hacia Asia Pacífico en dos grupos: seguridad y comercio.

En materia comercial ha mencionado reiteradamente que renegociará los diferentes acuerdos bilaterales y regionales “dañinos” para el pueblo estadounidense. Mientras que en seguridad, con menor insistencia y coherencia, declara una menor intervención y el retiro o disminución del apoyo militar a sus aliados.

La incertidumbre que esto ha generado en el mundo entero no ha sido sólo por el cambio tan radical que representa, sino también porque no es claro hasta qué punto realmente un personaje como Trump puede llevar a cabo lo prometido, sea por voluntad propia o por los límites que el Estado y la ley le imponga. Hay que revisar cada tema para poder hacerse una idea de qué tan reales pueden ser sus propuestas.

 

Renegociar acuerdos comerciales ¿No más TPP?

El 22 de octubre de 2016 Donald Trump publicó en su página web un texto llamado Contrato con el Votante Americano, el cual desglosa su “plan de acción para los primeros 100 días en el cargo”. Entre otras propuestas, menciona la salida de Estados Unidos del TPP. Esta declaración se repite el 21 de noviembre en un video donde, entre otros asuntos, reitera su postura sobre este mega-acuerdo.

Retirarse del Trans-Pacific Partnership, acuerdo comercial entre 12 países de la cuenca del pacífico (que no incluye a China) es un escenario difícil pero no imposible. Necesitará de mucha influencia política al interior del país, concretar el apoyo que le pueda ofrecer el Partido Republicano y mover a la opinión pública.  

Igualmente debe calcular el costo político internacional por retirarse de una organización de esta magnitud. Hablamos no solo de un daño en relaciones con países líderes en el pacífico asiático, sino también en el papel de Estados Unidos como actor trascendental en la región. Esto último, ligado a que este país es un icono del libre comercio y la globalización, dejaría en evidencia que el antiguo hegemón pasará a una política populista y contraria a todo lo que ha representado.

El apoyo popular también impulsaría el cometido del presidente electo. El tratado sufre de una amplia oposición popular, no sólo en Estados Unidos sino también en los demás países miembros del acuerdo. Si bien es normal que este tipo de políticas sean impopulares, la figura de Trump es perfecta para exacerbar los ánimos de aquellos en contra de dicho compromiso. Es incluso posible que pueda influenciar a la opinión pública de los demás países involucrados.

Otro punto a favor del presidente electo es que el TPP aún no ha sido ratificado por ninguno de sus miembros. Japón, sea o no coincidencia, lo ratificó en su cámara baja apenas el 10 de noviembre de 2016, dos días después de la elección de Trump. No obstante, lo más probable es que frente a la incertidumbre, los demás miembros del acuerdo asuman una posición de expectativa sobre la decisión interna del país. En últimas, Estados Unidos podría quedar por fuera de la organización y enfrentar las consecuencias políticas y económicas de tal determinación.

 

Seguridad y geopolítica

Aún existe mucha incertidumbre alrededor de la política de seguridad que asumirá Trump con respecto al Asia Pacífico. Si bien en sus discursos de campaña habló de retirar tropas estadounidenses de países como Japón y Corea del Sur, luego de su elección el discurso ha bajado de tono y se ha vuelto más diplomático. No es para menos este cambio, pues el retiro de Estados Unidos de la cuenca del pacífico significaría abandonar uno de los ejes geopolíticos más importantes del escenario internacional.

Pero asumiendo que la política de seguridad que propone Trump no se quedará sólo en palabras, las alianzas de seguridad sí podrían modificarse. A partir de una exigencia de los Estados Unidos, los países asiáticos tendrían que asumir una mayor participación en la defensa de su propio país. Sin embargo, no se lograría por coerción o deseo unilateral de Estados Unidos, sino por su oportuna correlación con las políticas en seguridad de algunos países asiáticos.

En Japón, por ejemplo, el Primer Ministerio Shinzo Abe ha liderado durante los últimos años un aumento en el gasto militar nacional y ha abanderado un sentimiento más nacionalista. Por tanto unas nuevas condiciones en el acuerdo de seguridad con Estados Unidos podrían impulsar aún más esta tendencia. También el retiro de las bases estadounidenses en Japón conjugaría con esta postura, al mismo tiempo que es un deseo popular, principalmente de poblaciones como Okinawa.

Una posición menos intervencionista por parte de Washington conjuga también con países como Filipinas, igualmente aliado estratégico de Japón, que recientemente ha buscado distanciarse un poco de la primera potencia mundial y acercarse más a Beijing. Una política en seguridad menos impositiva por parte de Estados Unidos le permitiría mayor maniobrabilidad para llegar a acuerdos más convenientes de acuerdo a su nueva política exterior.

El orden geopolítico en la cuenca del pacífico tendría un cambio significativo. No tan dramático como la prensa y los discursos de campaña indican, pero sí una menor participación de Estados Unidos en la seguridad de estos países podría suponer el crecimiento militar de sus aliados en la región.

 

 El país del Centro

El mayor ganador con la elección de Trump en la política internacional seguramente sería China. Si Estados Unidos limita su influencia comercial y militar en Asia Pacífico, como se espera, China sería la más apropiada para reemplazarlo y aumentar su influencia.

Por el lado comercial, China ofrece alternativas al TPP como el ya existente RCEP (Comprehensive Economic Partnership), otro mega-acuerdo comercial que, aunque tiene un menor nivel de integración, incluye a China, India, Corea del Sur y a la mayoría de miembros asiáticos del TPP. China también ha propuesto desde la APEC, impulsar el Free Trade Area of the Asia Pacific (FTAAP), que incluye a Estados Unidos, así como a los demás miembros de la organización.

El gigante asiático tiene otras iniciativas como el “One Belt, One Road” y el AIIB (Banco Asiático de Inversión en Infraestructura), para continuar ampliando su participación económica mundial. Por tanto, China sólo debe utilizar las herramientas que ya tiene para aprovechar la situación y continuar ampliando sus vínculos comerciales y políticos en el mundo.

Sin embargo los beneficios para China que derivarían del cumplimiento de una política como la anunciada por Trump tendrían altos costos, no solo para el gigante asiático, sino también para los propios Estados Unidos. Si el presidente-electo inicia algún tipo de enfrentamiento comercial con China, como prometió durante su campaña, ambos países sufrirían económicamente, dados sus estrechos vínculos comerciales.

 

Un nuevo inicio

Muchos son los análisis y publicaciones que aparecen sobre el presidente Trump y lo que podría pasar a partir de su posesión como Presidente. Solo queda esperar y ver realmente hasta qué punto el discurso de campaña se convierte en política. Sin embargo, en el menos peor de los casos, la influencia militar y económica de Estados Unidos disminuirá significativamente en Asia Pacífico. Paradójicamente, hacer grande a América de nuevo podría acelerar la consolidación de un escenario internacional aún más heterogéneo y con menor influencia de los Estados Unidos de América.

Por extraño que parezca, ésta última situación puede ser una elección para el país más poderoso del mundo.

En los últimos años la influencia política y económica de Estados Unidos ha tenido competencia con múltiples factores internacionales: países emergentes y la creciente creación de organizaciones multilaterales y bloques regionales. Ha sido un proceso casi inevitable que, si bien ha tenido a Estados Unidos como líder, le ha disminuido poco a poco su dominio. Es posible que a partir del 2017 la política exterior estadunidense se adapte a este cambio y se asuma un nuevo papel menos impositivo y costoso.

Esto abriría un nuevo escenario en las relaciones internacionales. Uno que permita mayor participación de múltiples actores y en el cual los países de Asia Pacífico, en particular China, podrían por consolidar su influencia durante las próximas décadas.

*Coordinador del Observatorio Virtual Asia Pacífico, profesional en Relaciones Internacionales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

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Sobre el autor: Coordinador del Observatorio Virtual Asia Pacífico, profesional en Relaciones Internacionales de la Universidad Jorge Tadeo Lozano.

 

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