¿Qué sucede en Marawi?

Miércoles, Junio 14, 2017 - 15:15
País: 
Filipinas
Autor: 
Ahmed Fawzi Mostefai

En la estela del atentado terrorista en Manchester, Reino Unido, atribuido a un joven simpatizante del grupo terrorista Estado Islámico, el mundo se estremeció cuando tan solo unas horas después una milicia leal a este grupo yijadista lanzó una ofensiva para capturar una ciudad de más de 200,000 habitantes al otro lado de la tierra.

El 23 de mayo las autoridades filipinas llevaban a cabo una redada en la ciudad de Marawi, capital de la provincia de Lanao del sur, localizada al norte de la isla de Mindanao, para capturar a Isnilon Totoni Hapilon, ex líder del grupo yijadista Abu Sayyaf y actual integrante del grupo Maute, ambos leales al grupo terrorista Estado Islámico.

Antes de alcanzar su objetivo los militares fueron sorprendidos por centenares de hombres armados, algunos de ellos portando el estandarte negro distintivo del grupo islamista iraquí, obligándolos a retroceder.

La entrada e intento de capturar a la ciudad de Marawi se da nueve meses tras la explosión de un carro bomba en la ciudad de Davao, también en la isla de Mindanao, quitándole la vida a 14 personas. Un mes antes de este atentado el presidente de las Filipinas, Rodrigo Duterte había ordenado  la eliminación del Abu Sayyaf, temiendo la expansión del grupo terrorista que en la actualidad intenta llenar el vacío dejado por Frente Moro de Liberación Islámica (MILF) el cual cesó sus intentos separatistas en 2014 tras firmar un acuerdo de paz con el Gobierno Filipino.

Después de repeler a los militares, los yijadistas se tomaron la alcaldía, la Universidad de Mindanao, un hospital  y una cárcel, liberando a los reos entre los cuales se encuentran varios ex integrantes del MILF, Abu Sayyaf y otros grupos armados locales, se cree que muchos de los liberados se unieron a los ataques en contra del ejército y la policía.

El presidente, Rodrigo Duterte decretó el estado de sitio en la isla de Mindanao y ordenó reforzar las medidas de seguridad en puntos estratégicos del archipiélago, no obstante, las acciones militares para repeler a los insurgentes de Marawi fueron fuertemente criticadas tras un incidente de fuego amigo en el cual un avión de Fuerza Aérea Filipina bombardeo un campamento del ejército, quitándole la vida a 10 soldados.

 

¿Vínculos internacionales?

A la fecha (junio 1 de 2017) se calcula que los combates han dejado más de 180 muertos, entre ellos más de 100 yijadistas, 39 integrantes  del Ejército Filipino y aproximadamente 20 civiles. Entre los muertos se encuentran 8 extranjeros de nacionalidades rusa (chechenos), malaya, Indonesia, saudita y yemenita, todos del bando de los islamistas.

La presencia de extranjeros, particularmente del Medio Oriente y Asia Central, en las filas del Abu Sayyaf y otros grupos yijadistas en las Filipinas es motivo de consternación, pues anteriormente solo se sabía de contados  malayos e indonesios en sus filas. La internacionalización de estos grupos armados indica la existencia de una red de apoyo e inteligencia consolidada con grupos terroristas más sofisticados como el Estado Islámico, similar a las redes yijadistas que proveyeron hombres y armas a los grupos armados locales durante la ocupación soviética de Afganistán en los años 80 y el conflicto de Bosnia en los 90.

 

Alcance global de la crisis

El Gobierno Filipino no vaciló en pedir el apoyo de la comunidad internacional en la lucha contra el extremismo islámico tras lo ocurrido en Marawi y las respuestas no se hicieron esperar, el presidente malayo Najib Razak ofreció su apoyo incondicional al Gobierno Filipino. Los gobiernos de China, Estados Unidos y Rusia de igual manera ofrecieron su apoyo y expresaron sus condolencias por lo sucedido.

El 24 de mayo, solo un día después de que iniciaran las escaramuzas en Marawi, dos personas se inmolaron al frente de una parada de autobuses en Yakarta, capital de la vecina Indonesia, dejando a tres policías muertos, el grupo terrorista Estado Islámico se atribuyó este hecho. Aunque el tema del terrorismo fue tratado en la última conferencia de la Asociación de Naciones del Sureste Asiático (ASEAN) celebraba en Manila a finales de abril del 2017, es de esperarse que el tema tome prioridad en la agenda política de los países de esta región, donde el extremismo religioso no era un tema de particular preocupación hace pocos años.

Aunque la política exterior de las Filipinas se ha tornado más aislacionista de lo usual desde que Duterte asumió la presidencia a mediados de 2016, particularmente frente a China –país con el que las Filipinas mantiene disputas limítrofes- y Estados Unidos, es probable que la situación actual en Marawi e hipotéticos hechos de violencia que se pudieran presentar en el futuro presionen al gobierno a abrir nuevos canales de cooperación en materia de seguridad no solo con las grandes potencias sino con sus vecinos de la ASEAN, Estados del Medio Oriente con el fin de prevenir la llegada de nuevos yijadistas para unirse a las filas del Abu Sayyaf y países como Rusia, Australia y Japón, los cuales presentan una alternativa a los Estados Unidos para la adquisición de material militar.

 

Un aliado inesperado

Más allá del alto número de extranjeros en las filas del Abu Sayyaf y el grupo Matue, e incluso el número de total de militantes de estos grupos cuya adherencia se creía más limitada, lo más sorprendente de esta crisis fue el apoyo ofrecido al gobierno por parte de los miembros del Frente Moro de Liberación Islámica, grupo con el cual incluso después de la firma del acuerdo de paz en 2014 el Ejército Filipino ha tenido roces armados.

El primero de junio el presidente filipino se reunió con líderes del MILF para buscar su apoyo en la protección y evacuación de civiles atrapados en la ciudad4. El grupo separatista islámico que en el pasado fue el blanco principal de las fuerzas armadas filipinas puso fin a su campaña independentista en 2014 a cambio de instaurar un régimen político especial en las áreas de mayoría musulmana en la isla de Mindanao, iniciativa planteada en los acuerdos de paz que aún no se ha aplicado a plenitud.

A pesar de haber renunciado a la lucha armada, muchos de los integrantes del MILF aún mantienen sus armas pues la entrega de estas no hizo parte de los acuerdos firmados en 2014.

*Profesional en Relaciones Internacionales de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano

 

Referencias:

- Placián, B. (2012). “Islamic Terrorism in the Philippines”. Instituto Español de Estudios Estratégicos, No. 41-2012.

- Strchan, A. (2015) “Conflict analysis of muslim Mindanao”. GSDRC Applied Knowledge Sevices.

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