"Colombia debe pensar en consolidar una política cultural, más allá del turismo"

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"Colombia debe pensar en consolidar una política cultural, más allá del turismo"
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Lunes, Febrero 12, 2018
Tipo de convocatoria: 
Externa
Investigadores
Fotografía: Laura Vega - Oficina de Comunicación

La arquitectura en tierra, bareque y otras técnicas tradicionales de nuestro país enamoraron y motivaron a la profesora y restauradora arquitectónica italiana, Olimpia Niglio, a estudiar de cerca el patrimonio cultural colombiano, desde el año 2006. Para ella, este tipo de prácticas son difíciles de encontrar en el mundo, aunque en Europa, y principalmente los españoles, llevaron ese conocimiento a su territorio.

Su primer acercamiento, hace doce años, fue en el departamento de Tolima, región a la que considera como una de las más avanzadas en materia de conservación del patrimonio arquitectónico. Curiosamente, dice Niglio, son las personas de las regiones más deprimidas del país quienes han visto en el patrimonio cultural su mayor riqueza, contrario al pensamiento que se tiene en ciudades como Bogotá, donde sus propias lógicas tienden a renovar urbanísticamente el espacio.

Gracias a sus trabajos sobre patrimonio arquitectónico colombiano, y especialmente a las investigaciones llevadas a cabo en su estancia como docente en Utadeo desde el 2014 hasta el 2017, la profesora Niglio fue invitada a hacer parte del libro "A Global Heritage listed into National Protection Policies" de la Editorial Rourledge, una publicación que compila las miradas sobre políticas de conservación del patrimonio arquitectónico del Siglo XX en más de 100 países del mundo, entre ellos Colombia, capítulo que la académica italiana escribió.

Esta es la publicación en la que participó la arquitecta italiana Olimpia Niglio.

En la investigación se concluye, por ejemplo, que hablar de cultura patrimonial en Colombia es un asunto relativamente nuevo en nuestra normatividad, pues es solo en 1997 cuando se promulga una Ley en torno al patrimonio. Antes de ello, solo existían resoluciones y decretos por parte del Ministerio de Cultura. Un panorama completamente diferente lo viven países como Ecuador, Perú y México, que cuentan con políticas culturales avanzadas y relacionadas con el turismo sostenible, que posibilitan su proyección internacional.

He ahí la importancia, como lo sostiene la académica, de fortalecer la formación de los ciudadanos en materia de conservación del patrimonio, tarea que, en parte, también deben asumir las universidades a la hora de enseñar a las nuevas generaciones de arquitectos acerca de la historia de la arquitectura colombiana, en los diferentes semestres académicos de la carrera.

Sin embargo la tarea de la academia no termina allí. Para Niglio es claro que lo es también compartir el conocimiento en torno al patrimonio arquitectónico con la ciudadanía. Un ejemplo de ello es la exposición “Angiolo Mazzoni en Colombia”, que se exhibió en el Edificio de Artes y Diseño de Utadeo, entre junio y julio del año pasado. Escenario en el que los bogotanos conocieron algunas de las piezas más importantes que este ingeniero italiano desarrolló durante su estadía en Colombia y que son el reflejo del patrimonio arquitectónico que pudimos tener.

Esta apuesta artística, que posteriormente se compiló a través del libro “Ingenieros y arquitectos italianos en Colombia”, en conjunto con el arquitecto colombiano Rubén Hernández, le valió a Niglio el Premio Julio González Gómez de la Secretaría de Cultura, Recreación y Deporte de Bogotá, en noviembre del año pasado. Dicho reconocimiento se le concede al mejor libro que se publica en Colombia, Venezuela, Ecuador y Panamá sobre cuestiones sociales, históricas y filosóficas, entre ellas la Protección del Patrimonio Mundial Cultural, Natural e Inmaterial adoptadas por la Unesco.

 

Volviendo a las raíces

Para Niglio, uno de los mayores problemas que enfrenta el patrimonio arquitectónico colombiano es que las nuevas generaciones de estos profesionales se preocupan por la arquitectura contemporánea. Aún así hay una esperanza, destaca Niglio, pues muchos de los estudiantes tadeístas a los que les impartió la asignatura de "Historia de la arquitectura" decidieron continuar sus estudios posgraduales en conservación del patrimonio. 

Sin embargo, es necesario que Colombia piense en una política cultural más allá del turismo, y en ese orden de ideas, valorar los elementos que conforman el patrimonio, entre ellos el paisaje, los animales, las costumbres campesinas, las estructuras arquitectónicas, e incluso, las propias personas.

Para la especialista, ello solo es posible con el apoyo de los gobiernos locales, pues son estos quienes tienen conocimiento sobre el patrimonio en sus territorios. Adicionalmente, Niglio plantea la creación de un Centro de Investigación en Patrimonio, espacio abierto para toda la ciudadanía, que aún no existe en el país y que se convertiría en un referente para la región, permitiendo que los colombianos accedan a cursos y seminarios para que se acerquen al tema: “La gente respeta lo que conoce, y al mismo tiempo trabaja para conservar y valorar el patrimonio”, señala la conservacionista, quien actualmente está trabajando en las conclusiones de su investigación sobre la presencia de la arquitectura italiana en Colombia.

 

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