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Investigación tadeísta hace seguimiento satelital a tortugas marinas en el Caribe y revela sus rutas y amenazas

El seguimiento de tres tortugas permitió identificar rutas de desplazamiento, zonas de alimentación y algunos de los riesgos que enfrentan estos animales en el Caribe colombiano. El proyecto retomó una línea de telemetría satelital que llevaba 12 años sin nuevos registros en la región.

Navegantes Ancestrales - investigación

¿Qué ocurre con las tortugas marinas después de ser liberadas? Esta pregunta llevó a Julián David Morales Sánchez, egresado del programa de Biología Marina de la Universidad de Bogotá Jorge Tadeo Lozano, a desarrollar la investigación ‘Navegantes ancestrales: seguimiento satelital de tortugas marinas en el Caribe colombiano’, un proyecto que utilizó telemetría satelital para conocer los desplazamientos de estos animales y las condiciones ambientales asociadas a sus recorridos.

La investigación surgió de su interés por la conservación de especies y de un vacío de información: “desde 2012 no se realizaba un nuevo seguimiento satelital de tortugas marinas en el Caribe colombiano” afirmó.  

Doce años después, Julián retomó esta herramienta para conocer las rutas que siguen estos animales, sus zonas de permanencia y alimentación y algunos de los factores ambientales que pueden estar relacionados con sus desplazamientos.

El proyecto permitió realizar el seguimiento de tres tortugas marinas: Kika, Corazón y Canela, y obtener información sobre sus recorridos por diferentes zonas del Caribe colombiano.

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La travesía para acompañar el viaje de las tortugas

La investigación se realizó en alianza con el Proyecto de Conservación de Tortugas Marinas, el Acuario Mundo Marino y Petrobras, organización que apoyó la adquisición de los transmisores utilizados durante el proyecto.

El seguimiento comenzó con cuatro tortugas que hacían parte del proceso de conservación y levante. Después de evaluar su estado de salud, tamaño, peso y características del caparazón, fueron seleccionadas Kika, una tortuga caguama (Caretta caretta), y Corazón, una tortuga carey (Eretmochelys imbricata).

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Antes de instalar los dispositivos, Julián desarrolló un prototipo en impresión 3D que permitió realizar pruebas de tiempos de secado, adherencia, peso y resistencia. El objetivo era evitar errores durante la instalación de los transmisores reales y adaptar el procedimiento a las condiciones de humedad del Caribe colombiano.

“El objetivo era evitar errores durante la instalación de los transmisores reales y adaptar el procedimiento a las condiciones de humedad del Caribe colombiano sin hacerle daño a la especie y con la tranquilidad de que funcionara” continuó.

Este proceso involucró a diseñadores y grupos de investigación, además de recibir recomendaciones de especialistas internacionales en telemetría satelital.

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Navegantes Ancestrales - investigación

El desarrollo del protocolo era especialmente importante porque el transmisor debía mantenerse adherido al caparazón y funcionar correctamente cada vez que la tortuga saliera a respirar y pudiera enviar una señal al satélite.

 

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También era necesario evitar la acumulación de organismos marinos sobre el dispositivo. Estos organismos, conocidos como epibiontes, pueden adherirse a superficies duras y, en este caso, llegar a cubrir el sensor e interferir con la transmisión de datos.

Tras realizar las pruebas en el Acuario Mundo Marino, ajustar los protocolos y verificar que los dispositivos no afectaran la movilidad ni el comportamiento de los animales, las tortugas fueron liberadas el 31 de mayo de 2025 en la playa Mendihuaca, en Santa Marta.

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Dos tortugas, dos rutas diferentes

Los primeros datos mostraron que Kika y Corazón tomaron rutas diferentes. 

Corazón, la tortuga carey, se dirigió hacia el Parque Nacional Natural Tayrona, donde permaneció varios días en zonas de bahías y arrecifes coralinos antes de continuar su recorrido.

Kika, la tortuga caguama, tomó una ruta hacia mar abierto y llegó a desplazarse aproximadamente 42 kilómetros desde la costa. Posteriormente regresó hacia el litoral y continuó su recorrido hacia La Guajira.

El análisis de las rutas permitió encontrar una relación entre los desplazamientos y las características de los ecosistemas que atravesaban.

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En el caso de Corazón, sus recorridos coincidieron con zonas de arrecifes coralinos saludables, ecosistemas relacionados con la alimentación de las tortugas carey, una especie que se alimenta principalmente de esponjas y cumple un papel importante en el equilibrio de los arrecifes.

Kika, por su parte, permaneció durante cerca de un mes en una laguna de La Guajira, donde se registraron altos niveles de productividad primaria, relacionada con la presencia de fitoplancton y, potencialmente, con una mayor disponibilidad de alimento.

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Tortugas que nadan contra la corriente

Uno de los principales aportes de la investigación fue el análisis de diferentes variables oceanográficas para comprender qué podía estar influyendo en los desplazamientos de las tortugas.

El equipo analizó información relacionada con la temperatura superficial del mar, las corrientes, el viento y la productividad primaria, además de superponer estas variables sobre las rutas obtenidas mediante los transmisores.

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Uno de los hallazgos más llamativos fue que, durante el periodo observado, las tortugas no se limitaron a seguir las corrientes marinas.

“Los datos mostraron desplazamientos en contra de la corriente y a favor de la dirección del viento, mientras que la productividad primaria y la disponibilidad potencial de alimento parecieron tener un papel importante en sus recorridos”.

La temperatura, en cambio, no representó una variable determinante durante el periodo analizado, pues se mantuvo relativamente constante en las zonas recorridas.

Los datos también permitieron observar que los desplazamientos estaban relacionados con los posibles lugares de alimentación de cada especie. Mientras la carey permaneció en zonas asociadas con arrecifes saludables, la caguama se desplazó hacia áreas con características relacionadas con la presencia de crustáceos, parte importante de su alimentación.

Las amenazas que reveló el seguimiento  

La investigación no solo permitió conocer las rutas de las tortugas. También evidenció algunos de los riesgos que enfrentan estos animales una vez regresan al mar.

Corazón dejó de transmitir pocos días después de su liberación. La señal permaneció localizada en Taganga, lo que llevó al equipo de investigación y a las autoridades a desplazarse hasta la zona. La comunidad entregó el transmisor que había sido recuperado de la tortuga.

De acuerdo con la información recopilada por el equipo, Corazón había quedado atrapada en un arte de pesca y murió. El transmisor, sin embargo, pudo ser recuperado y posteriormente permitió continuar el proyecto.

El caso evidenció uno de los principales retos para la conservación de estas especies: la necesidad de fortalecer el diálogo y la educación ambiental con las comunidades pesqueras.

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Kika, por su parte, continuó su recorrido durante 44 días, hasta que se perdió la señal cerca del Cabo de la Vela, en La Guajira. En este caso no fue posible establecer qué ocurrió con ella. El investigador señala que existen diferentes posibilidades, entre ellas que el transmisor haya sufrido algún daño, que la tortuga haya sido afectada por un depredador o que haya ocurrido una interacción con comunidades humanas.

A partir de las rutas registradas, el trabajo permitió identificar zonas que podrían ser prioritarias para futuros estudios y acciones de conservación, entre ellas sectores de la Alta Guajira, Riohacha y el Parque Tayrona.

Un tercer seguimiento abrió una nueva oportunidad

El transmisor recuperado de Corazón permitió continuar el proyecto con Canela, una tortuga caguama de aproximadamente seis años y 90 kilogramos que permanecía bajo cuidado del Acuario Mundo Marino debido a antecedentes clínicos.

Después de recibir el alta veterinaria y la autorización de las autoridades ambientales, Canela fue equipada con el transmisor y liberada mar adentro con el acompañamiento de la Armada Nacional.

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A diferencia de Kika y Corazón, Canela fue liberada aproximadamente 10 kilómetros mar adentro, buscando reducir los riesgos asociados con las zonas costeras y aprovechar las condiciones oceanográficas identificadas durante la investigación.

Tras su liberación, Canela ingresó nuevamente al área del Parque Tayrona. Su señal se perdió 14 días después, en una zona arrecifal protegida.

Aunque no fue posible recuperar el transmisor, el equipo considera que el resultado fue positivo, pues el animal permaneció durante el periodo observado dentro de un área protegida y mostró un comportamiento adecuado después de la liberación.

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Ciencia que conversa con las comunidades

Una de las principales conclusiones de la investigación fue que la conservación no puede desarrollarse únicamente desde la academia.

Después de lo ocurrido con Corazón, el equipo realizó jornadas de educación ambiental en Taganga para explicar a pescadores y habitantes qué era el dispositivo instalado en Canela, por qué era importante y qué hacer en caso de encontrarla.

Durante estas jornadas, algunos pescadores inicialmente manifestaron que, si encontraban el dispositivo, podrían retirarlo de la tortuga. Sin embargo, después de conocer su propósito, entendieron la importancia de permitir que el animal continuara con el transmisor y pudiera ser monitoreado.

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Navegantes Ancestrales - investigación

La experiencia también demostró que la información puede circular rápidamente entre las comunidades. El mensaje comenzó a transmitirse de un pescador a otro y los propios habitantes empezaron a reconocerse como aliados para la protección de las tortugas.

Para Julián, este componente es fundamental porque las estrategias de conservación deben tener en cuenta las prácticas culturales y las condiciones de las comunidades que habitan estos territorios. “No se trata solamente de proteger, sino de proteger con conciencia”.

El investigador considera que la conservación debe ir más allá de la prohibición y generar procesos de educación que permitan comprender el valor ecológico de las especies y vincular a las comunidades, especialmente a niños y jóvenes, en su protección.

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Navegantes Ancestrales - investigación

Una línea de investigación que vuelve a navegar

Navegantes ancestrales representa también el reinicio de una línea de investigación que llevaba 12 años sin nuevos registros de seguimiento satelital de tortugas marinas en el Caribe colombiano.

Para Julián, los datos obtenidos son un primer paso para comenzar a identificar zonas de alimentación, permanencia y desplazamiento que puedan ser consideradas en futuras estrategias de conservación.

“No es lo mismo decir: ‘Vamos a declarar esa área zona protegida porque es bonita’, que decir: ‘Es un área protegida porque aquí se alimentan las tortugas marinas’”.

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El objetivo ahora es continuar utilizando la telemetría satelital para ampliar el conocimiento sobre las cinco especies de tortugas marinas presentes en el Caribe colombiano, incluida la tortuga laúd, cuyo seguimiento requiere dispositivos diferentes.

El investigador reconoce que continuar esta línea supone nuevos retos de financiación y logística, pero considera fundamental mantener el seguimiento para reducir los vacíos de información sobre estas especies.

“Necesitamos muchas más tortugas, muchos más transmisores y mucha más gente que se anime a trabajar con telemetría satelital para seguir llenando ese vacío”.

Y aunque el proyecto estuvo marcado por momentos difíciles, también dejó una enseñanza personal para Julián: “No siempre va a salir lo que uno quiere, pero a partir de esos pequeños errores o, más bien, tropiezos puede salir una nueva idea”.

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Navegantes Ancestrales - investigación

Su consejo para quienes comienzan una carrera científica es conservar la curiosidad que los llevó a hacerse preguntas desde niños: “No pierdan nunca esa curiosidad que tenían cuando eran niños. Porque eso es lo que hace a los grandes científicos”.

Los resultados de Navegantes ancestrales también fueron presentados por Julián en el XXI Seminario Nacional de Ciencias y Tecnologías del Mar – SENALMAR XXI-2026, uno de los principales encuentros de investigación en Ciencias del Mar en Colombia; así mismo, se presentó como ponencia oral en el 4to Congreso Colombiano de Herpetología.

“Cada tortuga que regresa al mar es un mensaje de esperanza; entender su viaje es el primer paso para asegurar que haya un futuro donde todas puedan regresar” Julián David Morales Sánchez, 2025