Una cena donde los sueños de nuestros 'Pilos' volaron más alto

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Una cena donde los sueños de nuestros 'Pilos' volaron más alto
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Lunes, Diciembre 4, 2017
Estudiantes
Fotografías: Emanuel Enciso - Oficina de Comunicación

José Alejandro Betancourt es uno de los más de 1.200 beneficiarios del programa Ser Pilo Paga que estudian en Utadeo. A pesar de que el Gobierno nacional cubre la totalidad de su matrícula en la Institución, los transportes, alimentación y alojamiento son gastos que semestre tras semestre ponen en riesgo la continuidad de sus estudios. Sin embargo, gracias a los dineros recaudados por el programa de Fundraising de Utadeo y la Fundación para el Desarrollo Universitario, este tadeísta y muchos más pueden acceder a una vivienda digna en City U, y así, tan solo tener como preocupación sus labores académicas.

Carlos Sánchez, Cecilia María Vélez, Antonio José Copello y  María Lucio Duque.

Precisamente, uno de los programas bandera para obtener recursos es la Cena “Volar más alto”, que por segunda ocasión reunió a más de cien personas aliadas de la Universidad con este propósito. Allí, en pleno inicio de la Navidad, la misión era una sola: recaudar fondos para que nuestros tadeístas del programa Ser Pilo Paga y aquellos que experimentan dificultades económicas, puedan continuar sus estudios, destinando recursos para su sostenimiento en la ciudad y la compra de materiales vitales para sus labores académicas: “Este es un programa que nos pone en sintonía con el futuro. En Colombia no hay falta de talento sino falta de oportunidades, y este es el camino correcto. Al empresariado le conviene tener una ciudadanía ética, preparada y llena de conocimientos, y en la academia es el lugar donde esto se crea en buena parte”, señaló Alberto Carrasquilla, socio de Configura Capital, en entrevista con Utadeo.

Jorge Vergel, María Victoria Ocampo, Margarita Peña, Nohemy Arias y Javier Gutiérrez.  

Una vez más, el compromiso del sector empresarial ligado a la misión de la academia se hicieron latentes, pues la cena es un primer paso para contribuir al cierre de la brecha social que ha impedido durante décadas que personas talentosas puedan acceder a la educación superior. Así lo expresó la rectora de Utadeo, Cecilia María Vélez, en el discurso inaugural de la cena: “La Universidad viene mejorando sus estándares, acreditándose en calidad, con mejores espacios, volviéndose una alternativa importante de movilidad social. Tenemos muchachos que deben asumir altos costos para conseguir sus implementos, y con este programa los estamos cubriendo. Así mismo, junto con otras fundaciones, otorgamos becas”, destacó la directiva acerca de la importancia que tienen estas iniciativas lideradas.  Asimismo, Vélez White recordó que Utadeo es una Universidad inspirada y alimentada por la diversidad de su gente, donde profesores y estudiantes aprenden los unos de los otros. 

Orlando Ayala, Adriana Cañizares, Jean Pérez. 

Uno de los momentos más esperados de la noche fue la subasta de dos prendas femeninas tejidas artesanalmente en huipile. La primera de ellas, un cárdigan rojo, fabricado en paño y en este tejido ancestral proveniente de Guatemala, fue intervenido por el diseñador y estudiante tadeísta Salil Kamananil. La segunda, un vestido verde, fue intervenido por la destacada diseñadora colombiana Olga Piedrahita. Tras una reñida competencia, el primer ajuar fue vendido en 400.000 pesos, mientras que el segundo tuvo un precio final de 380.000 pesos. La subaste se llevó a cabo gracias al programa Prenda de nuestra Universidad, iniciativa de moda sostenible de la Dirección de Bienestar Universitario. 

Carlos Tovar, Luc Zuelgaray, Luisa James, Giovani Rivera, Juan Camilo Franco, Angela Chávez y Catalina Bueno. 

“En Utadeo he visto un desborde de talento”: Orlando Ayala

La conferencia central de la Cena corrió por cuenta del ex vicepresidente mundial de Marketing y Servicios Mundiales de Microsoft y miembro del Consejo Directivo de Utadeo, Orlando Ayala, quien en un inspirador discurso acerca de la tecnología y la innovación en tiempos de oportunidad y desafío, recordó aquellos días, hace más de treinta años, cuando era estudiante tadeísta y tenía que desplazarse a pie, a eso de las 11:00 p.m., desde la Universidad y atravesar la carrera décima y la Avenida Caracas para llegar a su casa. Para él, las tecnologías cambiaron su vida, y ante todo, su forma de pensar el mundo. Sin embargo, se requiere de ética y responsabilidad con la información hacia estos nuevos dispositivos, con el fin de potencializar la calidad de vida de cada ser humano desde los primeros instantes de su nacimiento, que en últimas conduzca a cerrar la brecha social y económica que se vive en el planeta.

Carlos Dávila, Danilsa, Evaristo Obregón, Reynaldo Núñez.

Según lo destacó esta autoridad en innovación de base tecnológica, el análisis de datos de las máquinas actualmente puede lograr la solución a las grandes problemáticas de la humanidad, si estas se saben utilizar de manera adecuada: “la gran maravilla de toda esta convergencia tecnológica es que finalmente reside en las manos del común, a costos muy bajos, donde, por ejemplo, una pequeña empresa e inclusive un individuo desde su casa, podrá innovar y competir globalmente contra las compañías más grandes, de igual a igual, consumiendo estos recursos de manera muy eficiente, como si fueran servicios de agua y energía y sin necesidad de grandes inversiones en activos informáticos”.

Sergio Hugo Amaya, Pastora Correa, Marcela Casas, Gonzalo Antequera y  Christian Schrader.  

Es por ello que el conferencista hizo un llamado a reinventar la educación y dar una vuelta al relativismo moral en el que se encuentra envuelto el país, que se ha debatido durante años entre la honestidad y la corrupción. Para Ayala, es claro que no puede utilizarse la tecnología para “el todo vale”: Hay que cerrar ese abismo para pasar a realizar esa gran promesa de vida, especialmente para las nuevas generaciones. El acceso a un trabajo decente, como empleado o como emprendedor, que es sin duda la gran aspiración global y lo seguirá siendo como factor determinante de punto de equilibrio social. La educación de hoy, lastimosamente casi huérfana de estos dos factores, será absolutamente insuficiente para dar el gran salto”, puntualizó.

María Lucía Riaño y Rocío Cipagauta. 

Así pues, según Ayala, la innovación como la capacidad de soñar es el motor de desarrollo de una nación, pero para lograr individuos con este talante es necesario llegar a una verdadera revolución educativa, que propuso a través de cinco pasos:

  • Fomento desde las politicas públicas al desarrollo de la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
  • Estimulación y formación activa del emprendimiento tecnológico, en articulación entre la academia, la empresa y el Estado.
  • Mayor inversión en capitales de riesgo (creer más en el emprendimiento).
  • Uso de la tecnología como ventana para la transparencia nacional, donde el Estado brinde información acerca del uso de los dineros públicos y su interacción con otros actores económicos del país en tiempo real.
  • Mayor protagonismo para la mujer en la economía global.

 

Los testimonio de los protagonistas de nuestra Cena

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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