Con el 'chip' de la sostenibilidad. Estos fueron los proyectos que desarrollaron los estudiantes de Biología General

Con el 'chip' de la sostenibilidad. Estos fueron los proyectos que desarrollaron los estudiantes de Biología General

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Con el 'chip' de la sostenibilidad. Estos fueron los proyectos que desarrollaron los estudiantes de Biología General
Sábado, Diciembre 12, 2020
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Orientados por la profesora Magnolia Longo, nuestros estudiantes de primer semestre de Biología Marina, Biología Ambiental y Agroecología adelantaron actividades como siembra de pequeños cultivos en huertas caseras, reutilización de botellas plásticas y compostaje.
Fotografías: Archivos estudiantes

De acuerdo con la FAO, en su informe de este año, tan solo en América Latina, cerca de 48 millones de personas se vieron afectadas por el hambre durante el 2019, proyección que, llevada hacia la próxima década, impediría que nuestra región cumpliera con el Objetivo de Desarrollo Sostenible, en torno a erradicar el hambre y generar comunidades autosostenibles. Ante ello, incentivar la siembra de pequeños cultivos, mediante huertas caseras, es una de las alternativas más viables.

Desde que inició la cuarentena, la profesora Magnolia Longo, en compañía de sus estudiantes de primer semestre de Biología General, adscritos a diferentes carreras como Biología Marina, Biología Ambiental y Agroecología, han trazado su camino hacia la sostenibilidad. En el primer semestre iniciaron con el reciclaje de botellas plásticas, las cuales se rellenan de material reciclable, para luego ser donadas a la Fundación Botellas de Amor; allí las transforman en ladrillos para construir casas y muebles para parques infantiles.  Otra de las iniciativas ha sido el reciclaje de aceite, el cual se dona a diferentes empresas de la ciudad, incluido el Acueducto de Bogotá, con miras a tener buenas prácticas de disposición. Con esta actividad se evita que el aceite, al ser arrojado a las cañerías, las tape, impidiendo la circulación del agua y generando inundaciones, al tiempo que no se contaminan algunas fuentes hídricas, a causa de su vertimiento. 

En todo caso, cuenta Longo, una de las actividades que comenzaron a desarrollar durante este semestre fue la del cultivo en casa. Allí los estudiantes, en compañía de algunos familiares, amigos e incluso vecinos, generaron redes para crear sus propios cultivos de papa, cebolla y aromáticas, entre otros. De hecho, algunos alcanzaron a desarrollar minihuertas.

Este es el caso de Sofía Cuéllar, estudiante de Biología Marina, quien inició una huerta con su familia desde hace unos meses atrás, aprovechando el conocimiento que ellos tienen en torno a los cultivos y el cuidado de fincas. Ello les permitió conocer cuándo y cómo se debía sembrar e incluso lograron desarrollar un cultivo de aromáticas, haciendo uso de estibas, mientras utilizaban cubetas de huevo para sembrar pimentón y manzanillas. 

Por su parte, para Santiago Egea, estudiante de Biología Marina, hacer parte de estas iniciativas le permitió acercarse, de forma más práctica, a la ciencia, más allá de las teorías que aún recuerda del colegio: “tuvimos acceso a diferentes recursos como películas, talleres y laboratorios, así como visitas a museos virtuales y reconocimiento en prelaboratorio. Fue un acercamiento real a la ciencia y a la investigación, sumado a una explicación, con cariño, por parte de la profesora, reflejando cómo funciona la ciencia en la cotidianidad” explica el tadeísta, quien señala que sus papás colaboraron en el proceso de siembra del cultivo, en el jardin que tienen en su casa, lo que le permitió ver crecer rápidamente su planta de cebolla. 

Algunos estudiantes ya venían organizando huertas desde antes. En la medida que tengamos estas plantas, y si tienen flores, vamos a poder tener algunos insectos para que encuentren polen o néctar”, señala Longo al enfatizar sobre los beneficios que traen este tipo de apuestas.

Algunos de los estudiantes fueron más allá de la siembra y lograron llevar a cabo compostaje. María Camila Jiménez, estudiante de Biología Marina, hizo una composta con la tierra floral de su jardín, colocando residuos de cáscaras y hojas secas. De igual forma, durante varias semanas, recolectó lombrices e hizo una pequeña investigación aplicando diferentes fertilizantes que compró para abonar cada cultivo que tenía, dependiendo las necesidades de la planta. Ello le permitió tener unos primeros brotes de mora y manzanilla, tras varios intentos, gracias al uso de humus de lombriz; también tuvo plantación de ajos, que fertilizó con gallinaza (abono a base de excremento de gallinas).

Asimismo, otros estudiantes asumieron el reto de la siembra como un inicio para lo que será su vida académica y profesional. Este es el caso de Leonardo Salazar, estudiante de Agroecología,  quien, junto con sus padres, incluso antes de la pandemia, comenzaron a cultivar semillas. Al entrar a la Universidad, fortaleció este ejercicio y lo hizo con mayor rigurosidad, pues fue al Centro de Biosistemas de Utadeo y adquirió algunas plántulas comestibles. Esto le ha permitido hacer sus primeros ‘pinitos’ en materia de sostenibilidad alimentaria,pues ya logró cosechar algunas lechugas con las que ha hecho ensaladas, así como espinacas baby para hacer una pizza vegetariana, al igual que tomate cherry y pimentón. Gracias a una lombricompostera que desarrolló, también cuenta con bastante humus para usarlo como abono: “Este es un ejercicio de mucha paciencia y fe. Hay que tener un cuidado diario, para evitar que lleguen las plagas. Sé que es un experimento a escala de lo que será la carrera de Agroecología, en la que pasaré de cuidar plantas a un cultivo en general”.

Mateo Gutiérrez, del programa de Biología Marina, argumenta que esta clase fue todo un placer para él, dada la afinidad que tiene con el cultivo de plantas. Para él, fue una experiencia sin igual poder tener su propia huerta e ir al vivero para conseguir sus propios materiales, al tiempo que hacía abono: “Son aproximaciones muy importantes, porque son acciones sencillas que las personas podemos tomar y que pueden generar cambios importantes, sumado a que es una actividad muy divertida”, relata el tadeísta, quien agrega que contó con el apoyo de su tía en el cultivo de las plantas: “no se trata solo de conectarse a la clase virtual a hacer los ejercicios, sino que el hecho de tener estos proyectos nos permite mejorar las habilidades prácticas, que nos dan una idea de aspectos que podemos hacer a futuro para la academia, pero también para la vida cotidiana”.

 

Estudiantes 100% sostenibles

Además de las actividades ya mencionadas, los estudiantes tuvieron la oportunidad de tener charlas con estudiantes, egresados y profesores de la universidad en torno a cómo mejorar sus proyectos de huertas: “A mí me gusta el aprendizaje autónomo, que los estudiantes puedan conocer y experimentar herramientas y las utilicen en su vida cotidiana. La idea es poder integrar la ciencia que hacemos en la academia con la ciencia ciudadana y cómo se puede hacer transferencia de conocimiento”, recuerda Longo al señalar que, al involucrar a familiares, vecinos y amigos, se hizo una verdadera apropiación social del conocimiento, a tal punto que, en las clases, muchos familiares de nuestros estudiantes hacen preguntas.

Como la idea era generar comunidades autosostenibles, nuestros estudiantes hicieron algunas recetas de cocina como prácticas de laboratorio, utilizando algunos ingredientes de la huerta: “ellos se acercaron a algunas reacciones químicas, utilizando algunos elementos de la cocina o para el cuidado personal como el jabón o el agua oxigenada”, precisa la profesora.

Por ejemplo,  Julián Mendoza, estudiante de Biología Marina, trabajó procesos de fermentación en kumis, al tiempo que también experimentó sobre los efectos de la levadura en la preparación de pizza y pan. Sandra Carolina Villamizar, también de Biología Marina, hizo masato de arroz y aún lo tiene fermentando. También desarrolló compostaje, y dice, está viendo cómo, lentamente, crecen sus cultivos de pimentón y tomate. 

Finalmente, la iniciativa ha tomado vuelo y trascendido las paredes de la Universidad, pues esta virtualidad también ha permitido compartir buenas prácticas pedagógicas. Cuenta Longo que han sido varios los estudiantes y profesores de otros semestres y carreras de la Tadeo los que quieren unirse a estos programas, al tiempo que en la Universidad del Norte ha sido invitada para contar su experiencia, siendo esta una inspiración para que profesores y estudiantes lo repliquen en ese contexto.  

Reconocimiento personería jurídica: Resolución 2613 del 14 de agosto de 1959 Minjusticia.

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