Las universidades, llamadas a innovar para el desarrollo del país

Las universidades, llamadas a innovar para el desarrollo del país

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Las universidades, llamadas a innovar para el desarrollo del país
Martes, Octubre 2, 2018
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Fotografías: Alerjandra Zapata - Oficina de Comunicación
¿Cuál es el rol que cumple la investigación en la sociedad?, ¿Es necesario que todas las universidades se dediquen a investigar? Estas fueron algunas de las reflexiones que se abordaron en la charla y el panel inaugural del Open Week.

Pensar en un computador con una capacidad de disco en terabytes era, hasta hace poco menos de dos décadas, tan solo producto de la ciencia ficción, en un momento donde las presentaciones se elaboraban en acetatos, los dispositivos de almacenamiento no superaban los 1.024 kilobytes y la inteligencia artificial solo era producto de la imaginación de Steven Spielberg.

Sin embargo, como lo postuló el vicerrector de Investigaciones del Tecnológico de Monterrey, Francisco Cantú, en la charla inaugural del “Open Week. Semana Tadeísta de la Investigación, la Innovación y el Emprendimiento”, la innovación no se limita a las tecnologías, pues este concepto, ante todo, implica una revolución educativa y cultural.

Según lo expuso Cantú, a pesar que la tecnología está reemplazando con mayor frecuencia a profesionales como los contadores o los abogados, tal cual como sucede con Ross, el primer robot abogado del mundo que ya ha logrado la condonación de más de 250.000 multas y puede llevar, de manera simultánea, más de mil casos, también es cierto que cada vez más se están generando empleos que habilitan las capacidades blandas y de pensamiento, mientras que decrecen las vacantes que son netamente operativas.

Francisco Cantú, vicerrector de Investigación del Tecnológico de Monterrey

En ese sentido, ¿qué debe hacer la universidad? Para Cantú, la optimización de las capacidades de desarrollo tecnológico sumado a la habilitación de las capacidades para desarrollar empleos de base tecnológica, se constituyen en el binomio virtuoso para que un país se vuelva innovador, especialmente con el apoyo de sus universidades.

Sin embargo, el impacto innovador de la academia latinoamericana aún tiene una deuda por saldar. Según estimados de Scopus en 2017, durante el cuatrienio 2012-2016 se publicaron más de 14 millones de artículos científicos, de los cuales tan solo 500.000 se produjeron en Sudamérica. Sin embargo, enfatizó Cantú, el promedio de citación de cada artículo, en el caso colombiano, es incipiente, pues es menor a uno, mientras que la media mundial se encuentra en 5,7 citas.

De izquierda a derecha, Raimundo Abello, Dolly Montoya y Cecilia María Vélez

En ese sentido, sugiere Cantú, siguiendo los principales resultados del más reciente encuentro de rectores y líderes en la Universidad de Salamanca, la innovación y la flexibilidad, sumado a las alianzas entre la industria y la academia, así como las ofertas híbridas que tiendan a generar puentes de interdisciplinariedad, nuevas titulaciones y la formación humanística, son los retos de las instituciones educativas en términos de una transformación del aprendizaje.

 

“Las universidades están llamadas a fortalecer la competitividad del país”: Dolly Montoya

El primer gran dilema que compete a las universidades tiene que ver con su naturaleza institucional. ¿Realmente todas deben dedicarse a investigar o solo a proyectarse como centro de excelencia docente? En el primer panel inaugural, conformado por Dolly Montoya, rectora de la Universidad Nacional; Raimundo Abello, director de Investigación y Desarrollo de la Universidad del Norte; Isaac Dyner, decano de la Facultad de Ciencias Naturales e Ingenierías de Utadeo, y Clara Pardo, directora del Observatorio de Ciencia y Tecnología (OCyT), presentaron las perspectivas, desde la universidad pública y la privada, frente al tema de la innovación y el desarrollo.

Para Montoya, con el pasar de los años la concepción de la Universidad ha evolucionado, pues ya no se considera solo como aquella institución que enseña sino también como aquella que aprende. En el caso de la Universidad Nacional, se han integrado las regiones al proyecto de la institución, al tiempo que se ha encargado de formar a líderes propositivos de política pública para la transformación de la realidad. Para la rectora, es claro que el estudiante no debe llegar a la universidad a recibir títulos sino a recibir experiencias que lo transformen como ciudadano integral. Insistió también en la necesidad de despolitizar a la universidad, pues esta no debe alinearse a ningún partido político ni religión.

Dolly Montoya, rectora de la Universidad Nacional

Por su parte, para Abello, la verdadera innovación en las universidades se da en la medida que se conjuga la investigación, el desarrollo y la formación del capital humano. Prueba de ello es el fondo de formación que desarrolló desde los noventas la Universidad del Norte, con el fin de formar como doctores y magísteres a más de 400 docentes de la Institución.

Por su parte, Dynner resaltó que Utadeo es una institución incluyente, que recibe a todos los estudiantes para generar valor en ellos, sin discriminar a ninguno de ellos: “es por ello que tenemos una tasa de deserción por debajo de la media”, agregó.

Finalmente, desde los retos de Colombia en materia de Ciencia, Innovación y Tecnología (CTI), luego de su ingreso a la OCDE, Pardo afirmó que nuestro país aún está en deuda en materia de inversión en biotecnología y nanotecnología, y hasta el momento está dando sus primeros 'pinitos' en lo que se ha conceptualizado como Economía Naranja. Así, el país invierte el 0,67% de su PIB en CTI y cerca del 0,24% en Investigación y Desarrollo (I+D), siendo la empresa privada, en ambos casos, la que aporta la mayor cantidad de presupuesto para la ejecución de estos presupuestos, mientras que la participación del Estado Oscila en un 30 por ciento: “las empresas han empezado a entender la importancia de la investigación. Por ejemplo, Amazon es la empresa que hace mayor inversión en CTI, superando 21 veces el rubro de inversión de Colombia”.

 

Hacia una mayor efectividad del gasto en investigación

Proyectos brillantes existen, pero plata no hay. Esa es una de las máximas que parece repetirse a lo largo de América Latina. Desde la visión de la “Triple Hélice” o la integración entre Academia, Estado y Empresa, participaron Marco Llinás, vicepresidente de Competitividad y Valor Compartido de la Cámara de Comercio; Alejandro Franco, director ejecutivo de Ruta N de Medellín, y Diana Gaviria, directora ejecutiva de Connect Bogotá.

Llinás expuso el caso de Bogotá y su incorporación de los programas de especializaciones inteligentes como metodología para mejorar la asignación de recursos escasos destinados a la innovación. En el caso particular, la capital cuenta con cinco programas, dirigidos al fortalecimiento de los clúster creativos, medio ambiente, bioquímica, empresas, así como a los hubs de conocimiento avanzado y ciudad región sostenible. “la Tadeo está jugando un rol protagónico en el tema de especializaciones inteligentes”, indicó el experto.

De izquierda a derecha, Diana Gaviria, Alejandro Franco y Marco Llinás

Por su parte, desde el caso de la capital Antioqueña, Franco agregó que la ciudad pasó de ser la capital mundial del narcotráfico y la inseguridad a ser la capital de la innovación, a partir de la gestión de la "Triple hélice" bajo el propósito de mejorar la vida de los habitantes de Medellín, haciendo uso de la CTI. La clave está en integrar a la ciencia como dinamizadora de la economía, atrayendo capitales, talento y empresas que consoliden el tejido empresarial y la movilización de la inteligencia colectiva. Enfatizó que, en la actualidad, Medellín es la ciudad que tiene mayor inversión en CTI, al disponer del 2,14% de su PIB para este menester, generando aportes especialmente en el campo de la telemedicina: “se debe pensar en una Estado emprendedor que invierte recursos donde nadie más lo hace", precisó.

La discusión la cerró Gaviria recordando algunos de los más de mil proyectos que desde Bogotá Connect se han potencializado. Uno de ellos es el Centro de Materiales, el cual se construye en asocio con Utadeo, donde se busca hacer uso del Internet de las Cosas y la Inteligencia Artificial para ofrecer soporte a la industria: “Los mecanismos de financiación del Estado frenan la innovación. Los procedimientos deben resolverse de manera estructural. El gran inhibidor de la innovación en Colombia es el Estado”, argumentó.

De izquierda a derecha, Miguel Antonio Pulido, Dolly Montoya y Omar Siabatto

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