Una póliza de seguro para la naturaleza: ¿la solución al fracking en Colombia?

Una póliza de seguro para la naturaleza: ¿la solución al fracking en Colombia?

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Una póliza de seguro para la naturaleza: ¿la solución al fracking en Colombia?
Jueves, Junio 7, 2018
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Fotografías: Alejandra Zapata - Oficina de Comunicación
Aunque la práctica del fracking no está prohibida en nuestro país, de momento no se ha llevado a cabo ninguna explotación petrolera con esta técnica. ¿Le daría más confianza si la naturaleza estuviera “asegurada”?

El fracking o fracturación hidráulica es una técnica de extracción petrolera no convencional. A pesar de que es un término especializado que por lo general se escucha en los círculos de la industria, el nombre saltó a la agenda pública por los daños ambientales que ha causado en otros países y porque su posible uso o no uso en nuestro país jugó un papel importante en la carrera política por la presidencia.

La técnica consiste en inyectar agua (mezclada con otros químicos) a alta presión para generar una fractura en rocas que alberguen hidrocarburos, de manera que se puedan extraer. Se llama no convencional porque estas rocas son poco permeables y no es posible usar las técnicas comunes de perforación.

Para entender cómo funciona el fracking, Fabián Cárdenas, director del Green Lunch y profesor del Departamento de Ciencias Jurídicas de Utadeo, invita a imaginar la explotación convencional de un yacimiento petrolero como una botella agitada de gaseosa. Al momento de destapar la botella, el líquido sale disparado por la abertura y solo se necesita un conducto que lo encauce. Cuando pierde fuerza se succiona el contenido restante por medio de una bomba.

Por el contrario, los pozos no convencionales se asemejan más a un huevo. Por más que se agite el contenido, no va a salir a menos que se quiebre su cáscara. Esta ruptura no es sencilla de hacer por la ubicación del yacimiento -entre mil y cinco mil metros de profundidad aprox.-, y por su orientación -muchas veces horizontal, lo que dificulta la extracción convencional. En estos casos, la única técnica posible es el fracking.

Aunque parece una discusión meramente técnica, la manera como se lleva a cabo el fracking ha demostrado ser peligrosa para el medio ambiente y para los habitantes de las zonas aledañas al lugar de exploración o explotación. Por este motivo, todavía no existe un consenso mundial sobre qué tan positiva o segura es la práctica.

Este fue el tema del sexto Green Lunch, llevado a cabo el 1 de junio en Utadeo. El evento fue promovido por el Departamento de Ciencias Jurídicas y contó con la presencia de representantes del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible -MADS-, Ecopetrol y firmas de abogados.

Edilberto Guevara, viceministro de Políticas y Normalización Ambiental del MADS, comentó que aunque la práctica no está prohibida en Colombia, si está en moratoria desde el 2012. Las licencias ambientales, según explicó Guevara, requieren de estudios de impacto y se analizan de manera individual para evaluar qué tanto afectará en términos ambientales y sociales.

Por su parte, Edward Tovar, gerente de Yacimientos No Convencionales de Ecopetrol, mencionó que existen muchos tabús e información errada en cuanto a la práctica del fracking.

Tovar aclara que esta práctica solo sería posible realizarla en lugares muy específicos del territorio nacional, como el Magdalena Medio, donde ya se llevan a cabo explotaciones de forma convencional.

De igual manera, respondió a dos de las principales críticas al fracking. La primera, el gran uso que hace de recursos como el agua, y la segunda, el impacto ambiental al contaminar el agua potable, el aire y generar terremotos, entre otros.

En el caso de Barrancabermeja, donde se encuentra la mayor cantidad de este recurso, Tovar afirma que existen muchas maneras de obtener el agua necesaria para realizar fracking. Tanto el Municipio como la refinería de Ecopetrol cuentan con PTAR (Planta de Tratamiento de Aguas Residuales), de donde se podría sacar parte del líquido, además de su cercanía con el río Magdalena.

En cuanto a las afectaciones a la naturaleza, Tovar afirma que nuestro marco regulatorio tiene en cuenta dichos daños y que al momento de solicitar una licencia se debe presentar un estudio de impacto ambiental. De llevarse a cabo como está prevista la explotación, no debería verse deteriorado el ambiente.

Este estudio, según comenta Luis Fernando Macías, de Macías Gómez y Asociados, tiene en cuenta la protección de derechos colectivos, lo que le brinda elementos a las autoridades ambientales para decidir si se otorga o no la licencia.

Macías, quien realizó un análisis desde el marco regulatorio, afirma que las leyes son claras y que son las autoridades quienes en últimas definen si los proyectos son viables o no.

Pensando en que una cosa es lo que está escrito y otra lo que sucede en realidad, María del Pilar Vanegas, presidente de la International Law Association Colombia, propone una póliza de seguro para la naturaleza que la “asegure” frente a cualquier daño. En especial, porque no existe un consenso académico, ambiental o político sobre que tan nocivo puede ser el fracking.

 

Estos seguros ya existen en otros países y aunque no evitan que sucedan las catástrofes, si destinan una cantidad importante de recursos al momento de reparar el daño. La pregunta que genera es ¿qué sucede cuando algunos de estas afectaciones son inducidas, como los temblores?, o si, dado el caso, cobijaría también a las personas que viven cerca a los yacimientos.

¿Es esta una solución real para el fracking, teniendo en cuenta que muchos de los daños son irreversibles? ¿Puede una evaluación de riesgos mitigar los daños o tener un mayor control de los procesos? ¿O sería preferible dejar estos recursos intactos?

Fotos

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