Ficciones de diseño - ¿Diseño crítico? El arma secreta de 'El juego del calamar' no es su violencia, su tono o su brutal diseño de producción, sino la magia de la narrativa surcoreana

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Ficciones de diseño - ¿Diseño crítico? El arma secreta de 'El juego del calamar' no es su violencia, su tono o su brutal diseño de producción, sino la magia de la narrativa surcoreana
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Martes, Octubre 19, 2021
En el caso de 'El juego del calamar', es innegable que la premisa de su historia podría verse como el principal reclamo reclamo para atrapar al espectador y no soltarle en las más de ocho horas que dura su impagable y desasosegante viaje.

Por Victor Lopez G.

No sabría decir a ciencia cierta cuándo me enamoré perdidamente de la factoría cinematográfica y televisiva de Corea del Sur, aunque puede que el primer gran punto de inflexión que recuerdo con especial cariño se remonte al Festival de Sitges 2010, cuando caí rendido ante la descomunal 'Encontré al diablo' de Kim Jee-woon. Desde entonces, thrillers, dramas o ñoñeces catódicas como la genial 'Crash Landing on You' me han acompañado errando raramente el tiro.

A pesar de que obras de cineastas de la talla de Park Chan-wook, Hong Sang-soo o Kim Ki-duk ya la dotasen de prestigio internacional, fue la 'Parásitos' de Bong Joon-ho quien puso a la industria del país asiático en el punto de mira del mal llamado "gran público". No obstante, la ganadora del Óscar quedó lejos de convertirse en el fenómeno de masas en el que se ha transformado la brutal serie 'El juego del calamar'.

Si os soy sincero, no sé a qué viene tanto revuelo con lo último de Hwang Dong-hyuk; después de todo, a estas alturas ya sabíamos que los surcoreanos suelen moverse en los terrenos de la genialidad. Lo que sí sorprende es que el show brilla hasta alcanzar niveles inusitados por factores que, a priori, no saltan a la vista; desplegando su verdadera artillería pesada en dos primeros episodios sin los que el resto de temporada no funcionaría con tanta precisión y efectividad.

El concepto es el concepto

Decía Pazos, el personaje de Manuel Manquiña en 'Airbag', que "el concepto es el concepto", y en el caso de 'El juego del calamar', es innegable que la premisa de su historia podría verse como el principal reclamo reclamo para atrapar al espectador y no soltarle en las más de ocho horas que dura su impagable y desasosegante viaje. Un concepto en el que juegos sádicos y un discurso sociopolítico mucho menos velado de lo que podría parecer, coexisten bajo unos valores de producción realmente impresionantes.

Viniendo de un cineasta de la talla de Hwang, responsable de largometrajes como el asfixiante y demoledor 'Silenced' o el espectáculo histórico 'The Fortress', poco menos podría esperarse que una exhibición de dirección, ritmo y puesta en escena digna de estudio y alabanzas. Una muestra de oficio impecable reforzada por un diseño de producción tan disparatado como impactante en el que los colores primarios, los escenarios imposibles y los vestuarios calculados al milímetro convierten cada secuencia en carne de meme.

Si a todo esto sumamos un tono que hace auténticos malabares al combinar drama, una violencia tremendamente explícita y cafre que no titubea al hacer manar litros de sangre y mostrar agujeros de bala abriéndose en primer término, y un peculiar sentido de la comedia, negro como el carbón, es totalmente comprensible que 'El juego del calamar' haya trascendido hasta alcanzar la ansiada viralidad. Pero la raíz del éxito de esta pequeña joya va mucho más allá de su vibrante fachada.

Noticia completa en https://www.espinof.com/series-de-ficcion/arma-secreta-juego-calamar-no-su-violencia-su-tono-su-brutal-diseno-produccion-sino-magia-narrativa-surcoreana

 

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