Jael Hernández nueva directora de Vida Universitaria
Jael Hernández, nueva directora de Vida Universitaria de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, regresa a su alma mater con un propósito claro: fortalecer una experiencia universitaria más cercana, integral y conectada con las necesidades de los estudiantes de hoy.
Jael se define como una persona auténtica y cercana, con una especial capacidad para conectar con los demás. Le gusta escuchar, conversar y, sobre todo, servir.
Fuera de la Universidad, disfruta de las actividades al aire libre, especialmente caminar por las montañas, hacer trekking, acampar y descubrir nuevos lugares. Para ella, esa curiosidad por explorar también tiene un vínculo con su manera de relacionarse con los demás: conocer nuevos lugares, descubrir nuevas experiencias y acercarse a personas diferentes.
Profesional en publicidad de la Tadeo y especialista en pedagogía, hoy regresa a la universidad con una mirada distinta a la que tenía cuando era estudiante. Regresa con la experiencia de más de una década trabajando en educación y como profesional en innovación social, educación y gestión estratégica con experiencia liderando el diseño, crecimiento y escalamiento de programas de alto impacto junto a organizaciones como UNICEF, Google News Initiative y Fundación LEGO.
Desde ese lugar asume el reto de ayudar a construir una Universidad que no sea únicamente un lugar al que se viene a estudiar, sino un espacio donde se aprende, se comparte, se crea, se encuentra apoyo y se construye una experiencia que permanece para toda la vida.
Su llegada a la Dirección de Vida Universitaria fue, como ella misma la describe, una suma de personas y circunstancias que hicieron posible el encuentro con este nuevo desafío.
“Me gusta trabajar con y para la gente. Me gusta conocer a las personas, entender sus perfiles y potenciar sus talentos. Creo que eso está muy arraigado a un propósito interno mío, que es servir”, explica.
Y ese propósito adquiere un significado particular al regresar a la Tadeo. Como egresada, guarda un vínculo especial con la Universidad y recuerda con cariño la vida que transcurría en sus espacios, los amigos y la posibilidad de permanecer en el campus más allá de las clases. Sin embargo, también reconoce que la manera de vivir la universidad ha cambiado.
Durante su época como estudiante, el acompañamiento integral no ocupaba el mismo lugar que tiene hoy. Muchas de las necesidades relacionadas con el bienestar emocional, la salud mental, las neurodivergencias, el sentido de pertenencia o las distintas formas de vivir la vida universitaria estaban presentes, pero no necesariamente se hablaba de ellas de la misma manera.
Por eso, regresar ahora desde una posición directiva representa también una oportunidad de aportar desde lo aprendido durante esos años de trabajo en educación.
Una experiencia que empieza por escuchar
Para Jael uno de sus principales retos nace de una pregunta fundamental ¿qué puede hacer la Universidad para que los estudiantes quieran estar aquí, permanecer, encontrarse y hacer comunidad?
Por ellos su apuesta parte de una idea sencilla pero poderosa: Vida Universitaria debe ser una puerta abierta para los estudiantes.
Uno de los proyectos que quisiera impulsar desde su dirección es la integración de los servicios de Vida y Experiencia Universitaria. Su apuesta será avanzar hacia un espacio más centralizado para los estudiantes, donde puedan identificar con facilidad dónde acudir cuando necesiten orientación, acompañamiento, servicios asistenciales, actividades deportivas o diferentes herramientas para su vida universitaria.
Además, para la nueva directora, no es posible transformar la experiencia universitaria sin preguntarle directamente a quienes la viven. Por eso, uno de los primeros pasos será desarrollar espacios de diagnóstico participativo con los estudiantes que permitan conocer de primera mano sus necesidades, percepciones, ideas y expectativas frente al campus, los servicios y las experiencias que ofrece la Universidad.
La intención es que las decisiones no respondan únicamente a lo que los equipos consideran que necesitan los estudiantes, sino a lo que ellos realmente expresan. No se trata únicamente de hablar de bienestar, sino de construir un espacio seguro, abierto y vivo, donde los estudiantes puedan encontrarse, proponer, crear y desarrollar diferentes dimensiones de su vida. “Un espacio que pueda sentirse, incluso, como una segunda casa”, expresa la directora.
Más allá de las aulas
Para Jael Hernández, la Universidad tiene una responsabilidad que va mucho más allá de la formación académica.
“Para mí, la Universidad debería ser compañía, consejo y una potenciadora de herramientas para la vida”, explica. Desde esa perspectiva, la experiencia universitaria también debe preparar a los estudiantes para asumir responsabilidades, enfrentarse a nuevos escenarios y desarrollar habilidades que les permitan desenvolverse en la vida profesional y personal.
Hoy considera que los estudiantes no solo pueden conocer y aprovechar los servicios que la Universidad pone a su disposición, sino también reconocer su valor, participar y expresar lo que necesitan.
