Gembiofert: el bioplástico de mango y fibra de coco que busca reducir el uso de plásticos de un solo uso y aportar a la fertilización sostenible.
Este proyecto parte de dos problemáticas: la generación de residuos plásticos y el impacto ambiental asociado al uso convencional de fertilizantes. Frente a ellas, el proyecto plantea aprovechar residuos que normalmente pueden ser descartados y transformarlos en materia prima para un nuevo material, que además posee una propiedad especial de fertilizante.
¿Qué pasaría si los residuos de una cáscara de mango y la fibra de coco pudieran convertirse en un nuevo material biodegradable y, al mismo tiempo, contribuir a una fertilización más eficiente del suelo? Esa es la pregunta que dio origen a Gembiofert, un desarrollo del semillero Nanobreakers que explora la creación de una película biodegradable elaborada a partir de residuos agroindustriales e incorporada con fertilizantes de liberación controlada.
El proyecto fue desarrollado por Jeimy Aguirre y Jeimi Moreno, integrantes del semillero Nanobreakers y egresadas del programa de Ingeniería Química, quienes durante su proceso de formación investigativa trabajaron en la formulación, caracterización y evaluación de este biomaterial.
La propuesta parte de dos desafíos ambientales: la generación de residuos plásticos y el impacto asociado al uso convencional de fertilizantes. Frente a estas problemáticas, Gembiofert busca aprovechar residuos que normalmente pueden ser descartados y transformarlos en materia prima para desarrollar un nuevo material con potencial de aplicación en diferentes sectores.
“Gembiofert aprovecha residuos agroindustriales como la cáscara de mango y la fibra de coco para desarrollar una película biodegradable que incorpora fertilizantes NPK. La propuesta busca que, una vez utilizada en el suelo, el material se degrade y libere progresivamente los nutrientes, con el propósito de mejorar su disponibilidad para las plantas y disminuir la pérdida de fertilizantes por lixiviación”, explican las investigadoras.
Una propuesta basada en economía circular
Para desarrollar Gembiofert, las investigadoras experimentaron con diferentes formulaciones que incorporaron diferentes ingredientes con cáscara de mango y fibra de coco. A partir de estas mezclas desarrollaron películas a las que posteriormente incorporaron fertilizantes de liberación controlada.
El material fue sometido a diferentes pruebas para evaluar sus características y comportamiento. Entre ellas se realizaron análisis de resistencia mecánica, comportamiento térmico, biodegradabilidad y liberación de nutrientes, además de ensayos orientados a observar su desempeño en condiciones agrícolas.
De acuerdo con los resultados obtenidos durante el desarrollo, la película presentó características que permiten explorar su potencial como cubierta agrícola y estudiar, a futuro, otras posibilidades de aplicación en áreas como empaques biodegradables, textiles y diferentes sectores productivos.
Uno de los principales elementos de Gembiofert está precisamente en la integración de estas dos funciones. La propuesta no busca únicamente desarrollar un material biodegradable que pueda sustituir algunas aplicaciones de materiales convencionales, sino incorporar dentro de este una función adicional: la liberación progresiva de nutrientes para el suelo.
De esta manera, residuos agroindustriales como la cáscara de mango y la fibra de coco dejan de ser considerados únicamente desechos y se convierten en materia prima para explorar nuevos materiales con aplicaciones ambientales y productivas.
De la investigación formativa a un escenario internacional
El desarrollo de Gembiofert también permitió que el trabajo realizado desde el semillero Nanobreakers trascendiera el ámbito universitario. Durante los encuentros regional, nacional e internacional de la Red Colombiana de Semilleros de Investigación (RedCOLSI) de 2025, el proyecto obtuvo una calificación de 94 sobre 100, resultado que contribuyó a su aval para participar en escenarios internacionales de EISI 2026.
En esta ruta de investigación, el proyecto hizo parte de una convocatoria en la que participaron más de 3.000 propuestas a nivel nacional y logró ubicarse entre los mejores promedios en las diferentes fases del proceso.
Como resultado de este desempeño, Jeimy Aguirre y Jeimi Moreno representaron el proyecto en España, llevando a un escenario internacional una propuesta desarrollada desde la investigación formativa y enfocada en el aprovechamiento de residuos agroindustriales y el desarrollo de materiales sostenibles.
Actualmente, Gembiofert continúa en proceso de desarrollo y abre nuevas posibilidades para estudiar su escalabilidad, su comportamiento en condiciones reales y su potencial de aplicación en diferentes sectores.
La iniciativa reúne conocimientos de ingeniería química, ciencia de materiales y economía circular, y plantea una forma de aprovechar residuos agroindustriales para desarrollar nuevos materiales que, además de ser biodegradables, puedan incorporar funciones específicas para responder a necesidades de otros sectores.
Para sus creadoras, el proyecto representa también el resultado de un proceso de formación en investigación que comenzó en el semillero Nanobreakers y que hoy les permite proyectar su trabajo más allá de las aulas y los laboratorios.
“Gembiofert busca resignificar los residuos orgánicos como recursos de alto valor, promoviendo soluciones sostenibles con impacto ambiental, social y tecnológico”, puntualizó la profesora Alis Pataquiva, líder del semillero.
