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¿Microplásticos en la Antártida? Bióloga tadeísta encontró 465 partículas en el alimento de ballenas, focas y pingüinos

La Antártida, considerada uno de los ecosistemas más remotos y mejor conservados del mundo, enfrenta una amenaza silenciosa: los microplásticos. Una investigación tadeísta encontró 465 microplásticos en 29 de los 30 ejemplares analizados de krill antártico, un pequeño crustáceo que constituye la base de la alimentación de ballenas, pingüinos, focas y numerosas especies marinas.

Krill lleno de microplásticos

La Antártida suele imaginarse como uno de los últimos lugares más limpios y conservados del planeta. Sin embargo, una investigación desarrollada por Alejandra Silva Cardona, estudiante de Biología Marina de la Universidad Jorge Tadeo Lozano, demuestra que incluso este ecosistema remoto ya evidencia la huella de la contaminación por plástico. 

El estudio, titulado "La Antártica habla a través del Krill: contaminación por microplásticos", fue dirigido por el profesor Paulo César Tigreros Benavides, participante de la X Expedición Colombiana a la Antártida, y nació a partir de muestras recolectadas durante esa misión científica. El estudio aporta nueva evidencia sobre el alcance de la contaminación por plásticos, incluso en uno de los ecosistemas más remotos del planeta. 

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Paulo Tigreros recolectando Krill en la Antártida
Foto: profesor Paulo César Tigreros

¿Qué encontró la investigación? 

La muestra se realizó en 30 ejemplares de krill antártico (Euphausia superba, triacantha y Frigida), considerado una especie clave en los ecosistemas antárticos. Se alimenta de fitoplancton y, a su vez, constituye la base alimenticia de ballenas, focas, pingüinos y aves marinas. 

“De 29 kriles analizados encontramos 465 microplásticos. Son demasiados para organismos tan pequeños. Esto evidencia que los microplásticos no están solo en el ambiente, sino que están siendo ingeridos por organismos que son la base de la cadena alimenticia, entrando a la cadena alimentaria desde sus primeros eslabones", explica Alejandra Silva. 

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Krill Antártida
Foto: Alejandra Silva

Plásticos de uso cotidiano: la nueva alimentación del krill en la Antártida 

Mediante análisis de laboratorio realizados en Bogotá, el equipo identificó que gran parte de las partículas correspondían a polímeros ampliamente utilizados por la industria, como polietileno y polipropileno, presentes en botellas, empaques, bolsas y otros productos de uso diario. 

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DIGESTION QUIMICA KRILL
Foto: Alejandra Silva

Aunque parte de estos residuos puede provenir de actividades marítimas, los investigadores señalan que muchos plásticos viajan miles de kilómetros impulsados por las corrientes oceánicas hasta alcanzar la Antártida. 

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Krill lleno de microplástico
Foto: Alejandra Silva

"La Antártida era esa última esquina prístina de la huella del ser humano. Si el plástico ya llegó hasta allá, significa que ya no existen lugares completamente a salvo de la contaminación por plástico", señala Silva. 

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Profesor Paulo Tigreros Lavando la Red en la Antártida
Foto: profesor Paulo César Tigreros

¿Qué significa para el planeta? 

La investigadora explica que encontrar microplásticos dentro de estos organismos significa que la contaminación ya está siendo ingerida y puede comenzar a bioacumularse a lo largo de toda la red trófica marina.

"Si desde el krill ya empieza la contaminación, todo lo que se alimenta de él —ballenas, pingüinos, focas y aves marinas— puede verse afectado. Lo preocupante es que la contaminación empieza a bioacumularse a lo largo de toda la red trófica", afirma la investigadora. 

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Krill
 Foto: profesor Paulo César Tigreros

Es decir, al ser consumido por grandes depredadores, el krill puede convertirse en una vía para que los microplásticos se bioacumulen en diferentes niveles del ecosistema marino.

El reto en un mundo lleno de plástico  

Realizar el estudio implicó superar varios desafíos, entre ellos contar con las muestras y la maquinaria especializada para los análisis, así como evitar que las propias muestras se contaminaran durante el proceso. 

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Microplásticos krill
Foto: Alejandra Silva

Para ello, la investigadora trabajó con ropa 100 % algodón, filtró toda el agua utilizada en el laboratorio, eliminó posibles fuentes de contaminación y adaptó protocolos internacionales para garantizar que los microplásticos encontrados pertenecieran realmente a los organismos analizados. 

Más allá de los resultados científicos, el proyecto abrió nuevas oportunidades para conversar sobre esta problemática y generar conciencia sobre el uso de plásticos de un solo uso. 

“Es difícil vivir sin plástico, pero sí podemos hacer un uso responsable y gestionar correctamente nuestros residuos. Si no es estrictamente necesario usar plástico, es mejor evitarlo, pues solo cerca del 5 % del plástico que producimos logra reciclarse. El resto termina convirtiéndose en un problema ambiental”, menciona la investigadora. 

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Muestra Krill
Foto: Alejandra Silva

Investigación colombiana con proyección internacional 

La investigación surgió gracias al trabajo conjunto con profesores que participaron en la Expedición Colombiana a la Antártida y fue desarrollada dentro del semillero de investigación ECOBIOMAR. 

Los resultados fueron presentados en el XXI Seminario Nacional de Ciencias y Tecnologías del Mar (SENALMAR XXI 2026), el principal encuentro científico marino del país, donde Alejandra Silva participó como ponente junto con otros integrantes del semillero. 

Además, el proyecto fue aceptado para presentarse en el congreso internacional SCAR, uno de los escenarios científicos más importantes del mundo para la investigación antártica. 

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Análisis Krill
Foto: Alejandra Silva

Para la investigadora, este trabajo demuestra que la ciencia desarrollada desde Colombia puede contribuir a comprender uno de los mayores desafíos ambientales del planeta y alienta a otros investigadores a seguir preguntándose e investigando, porque los grandes descubrimientos comienzan con la curiosidad. 

"A los futuros biólogos y a quienes ya ejercen les diría que nunca deben perder la curiosidad que tienen de niños. Esa es la esencia de ser biólogo. Muchas veces uno subestima el alcance de una investigación, pero un proyecto que parece pequeño puede tener un impacto muy grande", puntualizó.  

Este proyecto reafirma el compromiso de la Universidad Jorge Tadeo Lozano con la investigación científica de alto impacto y la formación de profesionales capaces de generar conocimiento para afrontar los desafíos ambientales globales.